JOSE HERRERA PETERE

GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

José Herrera Petere

 

 

CUATRO  BATALLONES

 

Hombres de Madrid: oídme los hombres de pelo en pecho, albañiles, tranviarios, metalúrgicos, canteros, comerciantes y empleados…

¡Habla el Quinto Regimiento!

Hombres de Madrid: escuchadme, que vuestro oído esté atento,

que ni una mosca se mueva, tened los ojos abiertos, aquel y el otro, acercaros; para irse no hay pretexto,

no hay prisa, novia, ni cine…

¡Habla el Quinto Regimiento! El de la Victoria y Thaelmann, el Regimiento de Acero,

el de Líster y Galán,

el de García y Modesto.

Por vosotros vengo, amigos; por vuestro bien, compañeros. Póngase falda el cobarde,

que el neutral se chupe el dedo.

¡Adelante, a la batalla!: Habla el Quinto Regimiento. Que los moros mercenarios, los chulos de tal del Tercio,

 

 

 

104    Poesía como un arma

 

 

los señoritos parásitos y los curas y banqueros, no se metan en Madrid a tiranizar al pueblo.

Para esto os llamo, españoles.

¡Habla el Quinto Regimiento!

Cuatro batallones rojos organizados tenemos.

El de «Leningrado» es uno, en memoria de aquel pueblo que exterminó a los cosacos de Yudenicht como a perros, y hoy vive feliz y libre

sin burgueses ni usureros.

El de «La Comuna» es otro, de París, heroico pueblo de manos encallecidas que se sublevó el primero.

Viene luego el de «Cronstadt», los muy bravos marineros

que a Petrogrado salvaron hace diecinueve inviernos.

Y el de «Madrid», finalmente. Madrid, el Madrid que es nuestro, cuna del antifascismo

de España y del mundo entero.

Para esto os llamo, españoles, a combatir cuerpo a cuerpo para aplastar al fascismo.

¡No venga ningún enfermo, débiles, viejos o niños; hombres sanos solo quiero,

 

 

 

Poetas españoles    105

 

 

seguros por sus ideas

y para las armas diestros!

Alistaos, trabajadores, sangre de sangre de hierro en los rojos batallones

del Regimiento de Acero, por vuestro pan y salario, por el pueblo madrileño,

por vuestras mujeres e hijos.

¡Viva el Quinto Regimiento!

(Romancero General de la Guerra Española)

 

 

ENTRA EN MADRID

 

Entra en Madrid, faccioso que has vendido al pueblo que hace siglos te alimenta;

ven y busca tu círculo y tu  renta,

que es solo lo que aquí se te ha perdido.

Sueño fatal a párpado encendido tuviste en julio, nube de tormenta, delirio opaco, fantasía cruenta,

a noche negra, dientes y crujido.

Entra y escucha, observa y enloquece, Madrid perfecto, en pie sobre Castilla; mira cómo resiste y cómo crece.

Su vista daña; tu soberbia humilla.

¡Entra, traidor, y tapa contra el suelo tu cara verde de vergüenza y duelo!

(Romancero de la defensa de Madrid)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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