SAFO, POEMAS 2, 96. Textos

SAFO

POEMA 2
Me parece que es igual a los dioses
el hombre aquel que frente a ti se sienta,
y a tu lado absorto escucha mientras
hablas dulcemente
y encantadora sonríes. Esto a mí
el corazón en el pecho me arrebata;
apenas te miro y entonces no puedo
decir ya palabra.
Al punto se me espesa la lengua
y de pronto un sutil fuego corre
bajo mi piel, por mis ojos nada veo,
los oídos me zumban,
me invade un frío sudor y toda entera
me estremezco, más que la hierba pálida
estoy y apenas distante de la muerte
me siento feliz.

POEMA 96
De veras querría estar muerta.
Ella me dejaba y entre muchos sollozos
así me decía:
¡Ay, qué penas terribles pasamos,
ay Safo, qué a mi pesar te abandono.
Y yo le respondía:
Alégrate, vete y acuérdate de mí.
Ya sabes cuánto te he querido.
Y si no quiero yo recordarte … como las diosas
Cuántos cosas hermosas gozamos juntas
porque muchas coronas
de violetas y rosas y flores de azafrán
estando conmigo pusiste en tu cabeza
y muchas guirnaldas entretejidas
hechas de flores variadas alrededor de tu suave cuello.
Y ungías toda tu piel con aceite perfumado de mirra
y digno de un rey y sobre un mullido cobertor
junto a la suave… suscitaste el deseo…
Y no había baile alguno ni ceremonia consagrada
donde no estuviéramos nosotras,
ni bosquecillo sacro … el repicar … … los cantos…

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