Saltimbanquis. Poema.Rainer Maria Rilke.

Saltimbanquis
1
Nuestro camino no es más largo que el tuyo. Nosotros, con
frecuencia, caemos también desde muy alto y nos rompemos.
Pero esa falta de cuidado no nos hace subir nuevamente por
la cuerda. A ti, el menor descuido puede matarte. Nuestras
múltiples fallas divierten a la muerte, esa espectadora que
ocupa el mejor lugar en el circo de nuestro infortunio.
2
Hagamos como ellos: no caigamos nunca sin morir. Qué
aglomeración en torno a nuestra caída. Pero un niño, un
poco aparte, mira la cuerda vacía y, detrás, la noche intacta.
3
La cuerda estaba tan alta que todo sucedió por encima de los
reflectores. Súbitamente, ella estaba de regreso entre nosotros,
enfundada en su trajecito color de rosa. Allá arriba había
otra rosa que relataba a la noche inmensa el despropósito
de su puro peligro en movimiento.
4
Qué perfección. Si sucediera en el alma, los santificaría. Y
es en el alma, aunque sólo la tocan por azar, en los raros
momentos de una imperceptible torpeza.

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