POEMA JUBILOSO.POEMAS. Roque Dalton

POEMA JUBILOSO

(Homenaje a un poema de André Breton)

En mi patria hecha para probar catapultas y trampas

vive esa suerte de mujer que amo.

Ah cómo brota de la mañana tímida mi mujer

herida en su niñez por el mar menos pensado

por el mar platicador y soberbio que no depone la esperanza

contra ciertas virginidades caóticas.

Ah cómo surge mi mujer que conserva en un saquito

el corazón y una vértebra de sus padres moribundos

ah cómo luce mi mujer de poros voraces donde darse cita

en ciertas tardes incendiadas por los flamboyanes del tedio

ah cómo sirve mi mujer guerrera y acechada

poblada de húmedas culebras

que alivian a las grandes bestias polvorientas

ah cómo compromete mi mujer que vive sin avisarme

que se gana el pan con el rubor de la gente

directora de grandes llamas esclava

de maestros enclenques que huyeron desesperados

al conocer la preñez de mi madre.

Mi mujer es la más gloriosa retórica de esta patria

donde no morirá jamás Balzac o Copérnico

ni los comunistas estrangulados ostentarán sus descomposiciones

en los escaparates por el incendio del Reichstag

mi mujer es la conversación de los peces bajo la luna

el fervor de quien pintó las manchas del leopardo

los sabores del pan armado de pregones

la prohibición de una nueva ley contra los crepúsculos.

Sus ojos inundados de eficacia

estimulan el llanto de los doce mejores candelabros del mundo

pues entre olas pétreas entre orquestaciones

Antología poética de Roque Dalton 27

de caracoles penosamente edificados

ha puesto a descansar sus espumas de pena.

Su sangre bella y brutal sólo está limitada por los halcones

por ciertas grietas en el sonido de los dados rojos

y por los pistilos de la azucena horadando las partituras del ciego.

Sus enfermedades son cuadros de jóvenes pintores franceses

estacionados en la decadencia del mirto

en las aleluyas de la cábala

o en la ternura final de los asesinados junto a un río de yeso.

Sus cabellos son firmes bailarines de oro quemándose

hilos fundamentales del mediodía robados por el huracán

incendios sorprendidos

truncados por el pudor en el fondo de la memoria.

Su cuerpo es todas las cosas.

Mi mujer se llama Ximena o conejito celeste o simplemente muchacha

y la conocí hace cinco minutos.

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