LITERATURA NORTEAMERICANA DEL SIGLO XIX. POR GERMAN HERRERA J.

LITERATURA NORTEAMERICNA DEL SXIX

Por German Herrera Jimenez. 

Literatura EEUU SXIX__________________________________________________ 1
Introducción _______________________________________________________ 1
La Guerra Civil y la segunda mitad del siglo XIX____________________________ 2
Walt Whitman ______________________________________________________ 4
Edgar Allan Poe ____________________________________________________ 6
Nathaniel Hawthorne ________________________________________________ 7
Herman Melville ____________________________________________________ 8
Henry David Thoreau ________________________________________________ 9
Emily Elizabeth Dickinson____________________________________________ 10
Mark Twain _______________________________________________________ 11
Introducción
El tiempo transcurrido entre 1815 y 1865 ha sido llamado el “primer periodo nacional”. La frase es
válida, pues las energías literarias que adquirieron fuerza después de la Guerra Angloestadounidense
alcanzaron su punto de mayor vigor en la década de 1850, durante la cual se
produjeron más obras importantes que en cualquiera de las décadas previas. En la historia de
Estados Unidos, la Guerra Civil supuso una línea divisoria entre la apacible etapa anterior y el
inquieto periodo industrial de la posguerra.
La tarea literaria consistía en demostrar que el país había alcanzado madurez cultural. Anticipando
las posiciones desarrolladas posteriormente por el ensayista Ralph Waldo Emerson y por el poeta
Walt Whitman, algunos escritores defendieron la postura de que un experimento político radical
debía ir acompañado de una literatura radicalmente nueva. En Nueva York, los tres primeros
creadores importantes de una literatura estadounidense nacional, pero al mismo tiempo
cosmopolita, fueron Washington Irving, William Cullen Bryant y James Fenimore Cooper.
Los escritos de Irving conservan su encanto al enriquecer los mitos de su país. También se ocupó
de asuntos históricos y, con menos éxito, del Lejano Oeste. James Fenimore Cooper fue el primer
autor estadounidense que alcanzó renombre universal después de Franklin. Algunas de sus
novelas, como Los pioneros (1823), El último mohicano (1826) y La pradera (1827), que siguieron
el modelo de Walter Scott, constituyen toda una épica de la conquista de Estados Unidos. Entre los
que siguieron más de cerca las tradiciones literarias europeas está Henry Wadsworth Longfellow,
un aristócrata atraído por los anhelos religiosos, patrióticos y culturales de la clase media. Es el
autor de sonetos más importante del siglo en Estados Unidos, además de traductor eximio.
Durante la primera mitad del siglo, con la intensificación de la esclavitud, la mayor parte de las
obras escritas por negros dramatizan su inmoralidad y rechazan la visión romántica de la vida en
las plantaciones presentada por los escritores blancos sureños. Destaca la autobiografía del
abolicionista Frederick Douglass, que revisaría en diferentes periodos de su vida. El historiador,
novelista y dramaturgo William Wells Brown, que se liberó de la esclavitud en 1834, escribió la
primera novela de un afroamericano, Clotel o La hija del presidente (1863).
Al considerar el siglo XIX, los lectores modernos suelen preferir a los escritores que buscaron
soluciones más radicales a los problemas relativos a la identidad cultural de esta nación. Entre
ellos destacan los ensayistas Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau, y los novelistas
Nathaniel Hawthorne y Herman Melville.
Emerson proclamó una filosofía de un individualismo idealista, como dejan en claro sus libros
Naturaleza (1836) y Ensayos (1841-1844). Aunque su filosofía tuvo un similar desarrollo en
Alemania y Gran Bretaña, Emerson habló con acento genuinamente estadounidense. Los escritos
de Thoreau puede que sean menos ambiciosos que los de Emerson, pero Walden, o la vida en los
bosques (1854) en la actualidad se lee más que cualquiera de los de Emerson. El ensayo de
Thoreau, Desobediencia civil (1849), ha tenido una influencia política importantísima. A Emerson le
desagradaba la esclavitud, pero Thoreau se opuso activamente a ella.
La grandeza de Hawthorne y de su magistral novela La letra escarlata (1850) es indudable, hasta
el punto de que su estudio e interpretación continúan interesando a numerosos críticos literarios.
Muchos lectores del XIX le consideraron un romántico soñador, aunque esta imagen se ha visto
alterada posteriormente, apareciendo como un sardónico comentador de un acontecimiento público
concreto y como un maestro de la novela psicológica. El enigma del bien y el mal es central en
muchos de sus relatos y en sus novelas.
Más drástica ha sido la revalorización moderna de Herman Melville. Conocido originalmente como
el hombre que vivió entre los caníbales, debido a las aventuras que cuenta en su primera novela,
Typee (1846), sorprendió a sus lectores contemporáneos con Mardi (1849) y, todavía más, con su
obra maestra Moby Dick (1851). Olvidado en la segunda mitad del siglo XIX, Melville fue
redescubierto durante el siglo XX. Como en Hawthorne, el problema del mal es central en la obra
de Melville, pero su concepción aparece tan oculta por mitos y alegorías que los críticos no se
ponen de acuerdo sobre el significado que ha querido dar el autor.
El poeta, crítico y autor de relatos Edgar Allan Poe fue una de las más importantes figuras de la
primera mitad del siglo. Habitó simultáneamente el mundo del periodismo y un extraño y solitario
universo propio, caracterizado por una lógica implacable y un obsesivo sentido de la angustia. En
su obra crítica era capaz de una parcialidad extrema y una severidad sin medida. Su poesía influyó
profundamente en el simbolismo francés, y sus relatos se cuentan entre los grandes logros del
género del terror romántico. Poe inició el género policiaco en la literatura de Estados Unidos.
Con una visión estética que puede oponerse a la de Poe en prácticamente todos los aspectos, el
poeta Walt Whitman publicó en 1855 la primera versión de Hojas de hierba, que continuó
reeditando hasta 1882. De sus libros escribió: "Quien toca este libro toca a un hombre", y el
hombre era afirmativo y a la vez místico y sensible. La exuberancia de Whitman dio lugar a la
creación de una poesía sin frenos que se centra en las creencias, ideas y experiencias del hombre
corriente. El poeta recurre a largas estrofas rítmicas, a gran número de detalles y a la afirmación de
una identidad mística con todo lo que existe, con la intención de celebrar la fuerza espiritual en la
democracia de las "poderosas personas sin educación".
La Guerra Civil y la segunda mitad del siglo XIX
El presidente Abraham Lincoln describió humorísticamente a Harriet Beecher Stowe, autora de la
novela La cabaña del tío Tom (1852), como "la mujer pequeña que originó esta guerra tan grande".
Más que una gran obra literaria, esta novela fue la expresión del profundo sentimiento abolicionista
de los estados del Norte. El propio Lincoln destacó como escritor por la simplicidad de su oratoria y
su inspirada prosa.
Después de la Guerra Civil surgieron muchos escritores nuevos, en especial prosistas. La
renovación de la literatura estadounidense se debió, entre otros factores, al aumento progresivo de
editoriales en la ciudad de Nueva York; a la nueva producción, venta y distribución de materiales
impresos; a la eficacia del naciente sistema de enseñanza público, que supuso un mayor acceso
de estudiantes; todo ello repercutió en el aumento del público lector. También fueron importantes
las publicaciones periódicas de carácter literario. Algunos escritores de los estados del Sur
presentaron una imagen idealizada de la vida en la Confederación. En Nueva Inglaterra, por su
parte, destacó un grupo de escritoras, como Sarah Orne Jewett, cuyos temas eran la vida y las
gentes de Maine. Mientras, California fue el escenario de las historias de Bret Harte, a quien se
llamó "el padre de los relatos con color local del Oeste".
Entre 1865 y 1910 la poesía sufrió un declive, aunque cabe destacar la obra del poeta sureño
Sidney Lanier y la del filósofo George Santayana. Emily Dickinson, en la actualidad reconocida por
su genio único y considerada la poeta más importante de la época, fue desconocida para sus
contemporáneos, pues la primera recopilación de poemas suyos no apareció hasta 1890, cuatro
años después de su muerte, y fue poco leída antes de la década de 1920.
El humor estadounidense se puede estudiar como una manifestación especial de la literatura
nacional. Fluctuó entre el humor campesino, que tendía a reproducir el habla popular y el urbano,
más inclinado a las frases ingeniosas. De la tradición popular emergió la personalidad literaria más
poderosa del periodo posterior a la guerra, Samuel Langhorne Clemens, conocido como Mark
Twain. Con sus novelas Las aventuras de Tom Sawyer (1876) y Las aventuras de Huckleberry Finn
(1884) creó dos obras maestras de la vida a orillas del río Mississippi. Otra obra muy popular de la
época fue Mujercitas (1868-1869), escrita por Louisa May Alcott.
El mentor de Twain y crítico literario, William Dean Howells, calificó de realistas y naturalistas a los
novelistas y autores de relatos de su época. Stephen Crane (La roja insignia del valor, 1895), fue
uno de los más destacados, junto a Frank Norris (McTeague, 1899, y El pulpo, 1901), y a un
escritor de un genio especial, Ambrose Gwinett Bierce. Sucesores suyos de los primeros años del
siglo XX fueron novelistas como Jack London y Upton Sinclair. Sobre ellos destaca el novelista y
periodista Theodore Dreiser, que empezó siendo un escritor de estilo naturalista y terminó como
místico religioso. Su novela más conocida, Una tragedia americana (1925), es una de las más
representativas del naturalismo estadounidense.
Mientras naturalistas y realistas discutían sobre el grado en que las acciones humanas venían
determinadas por fuerzas ajenas a la voluntad, el novelista Henry James se centró en la
experiencia subjetiva y las relaciones personales. Exploró el conflicto entre los valores europeos y
estadounidenses en varias de sus novelas. Desarrolló una sutileza superior de visión y un complejo
estilo único que tuvo tantos detractores como devotos. Sus prólogos supusieron la primera
revelación de la psicología en lo que se refiere a la creación literaria. Su influencia fue inmensa,
como demuestran Edith Wharton y Willa Cather.
A fines del siglo XIX y comienzos del XX la mayoría de los escritores de color importantes
procedían de la clase media. Entre ellos destacó W.E.B. Du Bois, que luchó por la igualdad para
todas las personas de color en Estados Unidos, y Frank J. Webband.
James Parton sentó las bases de la biografía moderna. En historia brilló Henry Brooks Adams. El
economista Henry George y el periodista Edward Bellamy ofrecieron inquietantes análisis de la
filosofía industrial, inspirando movimientos de reforma. Lester Frank Ward fue un pionero de la
sociología, mientras que William James escribió obras que influyeron tanto en la psicología como
en la expresión literaria, y creó lo que se llamó pragmatismo, que supuso un cambio profundo en el
pensamiento de Estados Unidos.
Walt Whitman
1 INTRODUCCIÓN
Walt Whitman (1819-1892), poeta estadounidense cuya obra afirma claramente la importancia y la
unicidad de todos los seres humanos. Su valiente ruptura con la poética tradicional, tanto en el
plano de los contenidos como en el del estilo, marcó un camino que siguieron posteriores
generaciones de poetas de su país.
Nació el 31 de mayo de 1819 cerca de Huntington (Nueva York). Fue el segundo de nueve
hermanos, hijo de un carpintero. El poeta se sintió siempre muy próximo a su madre. Cuando
contaba cuatro años de edad, su familia se trasladó a Brooklyn, donde asistió a una escuela
pública durante seis años, antes de trabajar como aprendiz en una imprenta. Dos años más tarde,
se mudó a la ciudad de Nueva York, donde trabajó como impresor, pero regresó a Long Island en
1835 para dar clases en distintas escuelas del condado. Entre 1838 y 1839 publicó un periódico, el
Long-Islander, en Huntington; aburrido por su estilo de vida, volvió a Nueva York y trabajó como
periodista. Se convirtió en asistente asiduo de teatros y, lector omnívoro como fue siempre, de
librerías. Durante esos años escribió poemas y cuentos muy poco originales para distintas
publicaciones, así como discursos políticos, por los cuales los demócratas de Tammany Hall le
permitieron dirigir varios periódicos de corta tirada y vida. Fue editor del famoso Brooklyn Eagle
durante dos años, pero perdió su puesto por apoyar al partido Free-Soil. Tras un breve periodo en
Nueva Orleans, regresó a Brooklyn, donde intentó publicar un periódico en la órbita del Free-Soil.
Después de pasar varios años desempeñando los más diversos trabajos, incluido el de constructor
inmobiliario, empezó a escribir una poesía totalmente distinta de la que se estaba escribiendo, y se
dedicó por completo a tal actividad.
2 HOJAS DE HIERBA
En 1855, Whitman publicó la primera de las innumerables ediciones de Hojas de hierba, un libro de
poemas cuya principal novedad era un tipo de versificación no usado hasta entonces, y que se
alejaba radicalmente del que el poeta había utilizado en los poemas sentimentales que escribió en
la década anterior. Puesto que en esta obra alababa el cuerpo humano y glorificaba los gozos de
los sentidos, se vio obligado a sufragar él mismo los gastos de su publicación, y a colaborar en las
tareas de imprenta. Su nombre no aparecía en la portada de esta edición, pero sí un retrato suyo
en camiseta, con los brazos en jarras y el sombrero ladeado, en actitud desafiante. En un largo
prefacio, el autor saludaba el advenimiento de una nueva literatura democrática "acorde con el
pueblo", sencilla e irreductible, escrita por un nuevo tipo de poeta afectuoso, potente y heroico, que
conduciría a los lectores a través de la poesía con la fuerza de su magnética personalidad.
Whitman pasó el resto de su vida intentando aproximarse a ese modelo de poeta.
La edición de 1855 de Hojas de hierba contenía 12 poemas sin título, escritos en versos largos y
cadenciosos que se asemejan a los de la Biblia del rey Jacobo. El más largo y de mayor calidad de
ellos, que más tarde recibió el título de "Canto a mí mismo" (este largo poema ha sido publicado
muchas veces como libro autónomo y el poeta español León Felipe lo tradujo en 1941), consistía
en la visión de un 'Yo' simbólico presa de una sensualidad que le hace amar a todas las gentes que
se va encontrando en un imaginario vuelo desde el Atlántico hasta el Pacífico. Ninguno de los
poemas de esta primera edición alcanza la intensidad de éste, a excepción de "Los dormidos", otro
vuelo visionario en el que queda simbolizada la vida, la muerte y el nuevo nacimiento.
3 ÚLTIMAS EDICIONES
Animado por una carta personal de felicitación que le envió el ensayista y poeta Ralph Waldo
Emerson, Whitman se apresuró a preparar una nueva edición de Hojas de hierba (1856), que
contenía numerosas revisiones y añadidos, y que fue la primera de una serie de reediciones
retocadas que el poeta iría realizando a lo largo de su vida. El poema más significativo de esta
edición de 1856 es "En el transbordador de Brooklyn", en el cual el autor reúne a todos sus lectores
del pasado y el futuro a bordo de un transbordador marítimo. En la tercera edición del libro (1860),
se empiezan a encontrar poemas más alegóricos. Así, en "La cuna que se mece sin fin", un poema
cuya musicalidad está tomada de la ópera italiana, de la que el autor era un devoto conocedor, un
pájaro (la voz de la naturaleza) revela a un niño (el futuro poeta) el significado de la muerte. En
esta edición aparecieron dos nuevos ciclos de poemas, "Hijos de Adán" y "Calamus", que afrontan
de lleno los temas de la amistad y la sexualidad, hasta el punto de que se especula con la
posibilidad de que "Calamus" estuviera inspirado en una relación homosexual del autor.
Redobles de tambor (1865, añadida a la edición de 1867 de Hojas de hierba) refleja la
preocupación del poeta por las consecuencias de la Guerra Civil estadounidense, y su esperanza
de una rápida reconciliación entre Norte y Sur de los recién creados Estados Unidos. Secuela
(1866) a Redobles de tambor contiene "Cuando las lilas florecían en la puerta del patio", una gran
elegía al asesinado presidente Abraham Lincoln, así como su poema más conocido, "¡Oh, capitán,
mi capitán!". Otra obra suya, Paso hacia la India (1871) se basaba en una visión mística de la
unión de Oriente y Occidente, paralela a la del alma con Dios, simbolizadas por los modernos
medios de comunicación y transporte.
En 1881 quedó, por fin, satisfecho con sus poemas, pero no dejó de publicar nuevas ediciones de
Hojas de hierba hasta la versión final de 1892. Póstumamente, en 1897, apareció un nuevo ciclo
de poemas, "Ecos de la vejez", que entró a formar parte de la versión definitiva de Hojas de hierba,
editada en 1965 por Harold W. Blodgett y Sculley Bradley y traducida al español por el escritor
argentino Jorge Luis Borges, en 1972.
4 LA GUERRA CIVIL ESTADOUNIDENSE
Durante la guerra de Secesión, Whitman asistió espiritualmente a soldados heridos en un hospital
militar del bando norteño en la ciudad de Washington. Continuó trabajando para el gobierno hasta
1873, en que sufrió un grave ataque que le dejó como secuela una parálisis parcial. Se marchó
entonces a vivir con su hermano George en Camden (Nueva Jersey), hasta 1884, año en que
compró su propia casa. En ella vivió, revisando y añadiendo poemas a Hojas de hierba, hasta su
muerte, acaecida el 26 de marzo de 1892. Durante esos sus últimos años, también escribió obras
en prosa de gran calidad, como los ensayos Perspectivas democráticas (1871), que se consideran
en la actualidad una exposición clásica de la teoría de la democracia y sus posibilidades. Días
ejemplares (1882-1883), por otro lado, contiene antiguos textos sobre la guerra de Secesión y el
asesinato del presidente Lincoln, y notas sobre la naturaleza, escritas durante su vejez.
5 LA REPUTACIÓN DE WHITMAN
La poesía de Whitman ha sido traducida a las lenguas más importantes del mundo. Se le reconoce
una influencia fundamental en la obra de William Carlos Williams, Wallace Stevens y Allen
Ginsberg, que se inspiró fundamentalmente en la particular aproximación a la sexualidad de
algunos poemas de Whitman. Muchos especialistas contemporáneos han explorado los vínculos
entre su vida y su literatura.
En la literatura en español han reconocido la influencia de Whitman y han explicitado su admiración
y sus críticas por él, poetas como Federico García Lorca (Un poeta en Nueva York) y Pablo Neruda
(Cantos de Vida y Esperanza).
Edgar Allan Poe
1 INTRODUCCIÓN
Edgar Allan Poe (1809-1849), escritor, poeta y crítico estadounidense, más conocido como el
primer maestro del relato corto, en especial de terror y misterio.
Nació en Boston el 19 de enero de 1809. Sus padres, actores de teatro itinerantes, murieron
siendo él niño, y fue criado por John Allan, un hombre de negocios rico de Richmond (Virginia), que
probablemente fue su padrino. A los seis años viajó con la familia Allan a Inglaterra donde ingresó
en un internado privado. Después de regresar a Estados Unidos en 1820 siguió estudiando en
centros privados y asistió a la universidad de Virginia durante un año, pero en 1827 su padre
adoptivo, disgustado por la afición del joven a la bebida y al juego, se negó a pagar sus deudas y le
obligó a trabajar como empleado.
Contrariando la voluntad de Allan, Poe abandonó su nuevo trabajo, que detestaba, y viajó a Boston
donde publicó anónimamente su primer libro, Tamerlán y otros poemas (1827). Poco después se
alistó en el ejército, en el que permaneció dos años. En 1829 apareció su segundo libro de
poemas, Al Aaraf, y se reconcilió con Allan, que le consiguió un cargo en la Academia militar, pero
a los pocos meses fue despedido por negligencia en el deber; su padre adoptivo le repudió para
siempre.
Al año siguiente de publicar su tercer libro, Poemas (1831), se trasladó a Baltimore, donde vivió
con su tía y una sobrina de 11 años, Virginia Clemm. En 1832, su cuento 'Manuscrito encontrado
en una botella' ganó un concurso patrocinado por el Baltimore Saturday Visitor. De 1835 a 1837 fue
redactor de Southern Baltimore Messenger. En 1836 se casó con su joven sobrina y durante la
década siguiente, gran parte de la cual fue desgraciada a causa de la larga enfermedad de
Virginia, Poe trabajó como redactor para varias revistas en Filadelfia y Nueva York. En 1847
falleció su mujer y él mismo cayó enfermo; su desastrosa adicción al alcohol y su supuesto
consumo de drogas, atestiguado por sus contemporáneos, pudo contribuir a su temprana muerte
en Baltimore, el 7 de octubre de 1849.
2 POESÍA Y ENSAYOS
Entre la producción poética de Poe destacan una docena de poemas por su impecable
construcción literaria y por sus ritmos y temas obsesivos. En 'El cuervo' (1845), por ejemplo, el
autor se siente abrumado por la melancolía y los augurios de la muerte. Su dominio extraordinario
del ritmo y el sonido es particularmente evidente en 'Las campanas' (1849), un poema que evoca el
repique de los instrumentos metálicos, y 'El durmiente' (1831), que produce un estado de
somnolencia. 'Lenore' (1831) y 'Annabel Lee' (1849) son elegías a la muerte de una hermosa joven.
Su obra poética refleja la influencia de poetas ingleses como Milton, Keats, Shelley y Coleridge, y
su interés romántico por lo oculto y lo diabólico, al estilo del español Gustavo Adolfo Bécquer.
Su trabajo como redactor consistió en buena parte en reseñar libros, escribiendo un significativo
número de críticas. Sus ensayos se hicieron famosos por su sarcasmo, ingenio y exposición de
pretensiones literarias; son valoraciones que han resistido el paso del tiempo situándole entre los
mejores críticos literarios estadounidenses. Sus teorías sobre la naturaleza de la ficción y, en
particular, sus ensayos sobre el cuento, han tenido una influencia duradera en escritores
americanos y europeos.
3 CUENTOS
Poe quiso ser poeta, pero la necesidad económica le obligó a abordar el relativamente beneficioso
género de la prosa. Cierto o no que inventase el cuento, fue quien inició la novela policiaca. Quizá
su relato más famoso en este género sea 'El escarabajo de oro' (1843), que trata de la búsqueda
de un tesoro enterrado. 'Los crímenes de la calle Morgue' (1841), 'El misterio de Marie Rogêt'
(1842-1843) y 'La carta robada' (1844) están considerados como los predecesores de la moderna
novela de misterio o policiaca.
Además de su soberbia construcción argumental, la mayoría de sus cuentos sobresalen por la
morbidez de su inventiva. Destacan 'La caída de la casa Usher' (1839), en el que tanto el
argumento como los personajes acentúan la penetrante melancolía de su atmósfera; 'El pozo y el
péndulo' (1842) es un escalofriante relato de crueldad y tortura; en 'El corazón delator' (1843) un
maníaco asesino es impelido por su inconsciente a confesar su culpa, y 'El barril del amontillado'
(1846), es un relato estremecedor de venganza.
Nathaniel Hawthorne
1 INTRODUCCIÓN
Nathaniel Hawthorne (1804-1864), novelista estadounidense, cuyos trabajos muestran una
profunda conciencia de los problemas éticos del pecado, el castigo y la expiación. Su exploración
de estos temas se explica, en gran medida, por el conflicto que produjo en su conciencia religiosa
el papel represivo de sus antepasados en el siglo XVII en casos como la persecución de los
cuáqueros (véase Sociedad de los Amigos) y los procesos iniciados en 1692 contra la brujería en
Salem (Massachusetts).
2 PRIMEROS AÑOS
Nació el 4 de julio de 1804, en Salem (Massachusetts) en el seno de una familia puritana. Tras
graduarse en el Bowdoin College en 1825, retornó a su ciudad natal y allí se dedicó a escribir,
viviendo una experiencia de retiro casi total. Su obra, sin embargo, no obtuvo un gran
reconocimiento por parte del público, por lo que intentó destruir toda las copias de la novela gótica
Fanshawe (1828), cuya publicación había financiado él mismo. Durante esta etapa escribió
también artículos y cuentos breves en distintos periódicos. Algunos de los cuentos se recogieron
en Historias dos veces contadas (1837), un libro que, a pesar de no haberle asegurado un gran
beneficio económico, le creó un nombre entre la crítica. Estas primeras obras son, en su mayoría,
apuntes históricos y cuentos alegóricos, centrados en conflictos morales y en los efectos del
puritanismo en la Nueva Inglaterra colonial.
Incapaz de vivir con los ingresos que le producían sus obras, en 1839 comenzó a trabajar como
tasador en la Aduana de Boston. Dos años más tarde volvió a escribir y publicó una serie de
apuntes sobre la historia de Nueva Inglaterra, destinada al público infantil, que llevaba como título
La silla del abuelo: relatos para los jóvenes (1841). Ese mismo año se unió a la sociedad comunal
de la Granja Brook, cerca de Boston, albergando la esperanza de conseguir una estabilidad
económica que le permitiera casarse y dedicarse al mismo tiempo a la literatura. Pero el trabajo en
la granja era excesivo y, no dejándole tiempo para escribir, a los seis meses abandonó la
comunidad. En 1842 se casó con Sophia Amelia Peabody, de Salem, y la pareja se estableció en
Concord (Massachusetts) en una casa llamada Old Manse (vieja rectoría). Durante los cuatro años
que vivieron allí, el autor escribió numerosos cuentos que, más tarde, fueron publicados bajo el
título de Musgos de una vieja rectoría (1846). Entre ellos se encuentran “El entierro de Roger
Malvin”, “La hija de Rappacini” y “El joven Goodman Brown”, en los que revela su preocupación por
los efectos del orgullo y el pecado, a través de la alegoría y de la utilización del símbolo.
3 MADUREZ
Con el fin de subsistir, Hawthorne volvió a trabajar para el gobierno en 1846 como supervisor de la
Casa de Aduanas de Boston, pero fue despedido en 1849, debido a un cambio en la dirección
política. Por entonces ya había comenzado a escribir La letra escarlata (1850), una historia sobre
una puritana adúltera, Hester Prynne, que, dando muestras de gran lealtad, se niega a revelar el
nombre de su amante. Considerada como su obra maestra, y como uno de los clásicos de la
literatura estadounidense, pone de manifiesto tanto la maestría narrativa de su autor como la
profundidad psicológica al describir los sentimientos de culpa que dominan a los seres humanos y
la angustia que surge en ellos como consecuencia.
En 1850 se trasladó a Lenox (Massachusetts), donde gozó de la amistad de uno de sus
admiradores, el novelista Herman Melville. Allí escribió La casa de los siete tejados (1851), novela
en la cual rastreó la decadencia del puritanismo en el seno de una antigua familia de Nueva
Inglaterra, el Libro de las maravillas para chicas y chicos (1852) y Los cuentos del bosque frondoso
(1853) –también dedicado a chicas y chicos-, en los cuales reelabora leyendas clásicas. Durante
una corta estancia en West Newton (Massachusetts), escribió La estatua de nieve y otros cuentos
contados dos veces (1852), que muestran su constante preocupación por los temas del orgullo y la
culpa, y La novela de Blithedale (1852), novela inspirada en su estancia en la granja Brook
(Blithedale en la ficción).
En 1852, regresó a Concord, donde escribió la biografía de su amigo Franklin Pierce, quien llegaría
a ser presidente de los Estados Unidos. Tras su elección, Pierce recompensó a Hawthorne con el
cargo de cónsul en Liverpool, que mantuvo hasta 1857. Durante los dos años siguientes, vivió en
Italia, donde recogió materiales para su novela El fauno de mármol (1860), obra de compleja
estructura simbólica.
En 1860, en vísperas de la Guerra Civil estadounidense, regresó a su país. Su aislamiento político
queda de manifiesto en la dedicatoria de Nuestro viejo hogar (1863) a Pierce, que había perdido
popularidad por su apoyo a los amos de los esclavos sureños. Hawthorne murió el 19 de mayo de
1864 en Plymouth (New Hampshire) mientras se encontraba de viaje con Pierce, y fue enterrado
en Concord. Entre los libros publicados póstumamente, destacan Septimius Felton o el elixir de la
vida (1872), El romance de Dolliver (1876), El secreto del doctor Grimshawe (1883) y Los pasos
ancestrales (1883), además de los Cuadernos americanos (1868), Cuadernos ingleses (1870) y
Cuadernos franceses e italianos (1871).
A través de sus profundas exploraciones psicológicas, Hawthorne descubrió las motivaciones
secretas de la conducta humana, y los sentimientos de culpa y angustia que, según él, derivaban
de los pecados cometidos contra la humanidad, especialmente los debidos al orgullo. En su
preocupación por el pecado continúa a sus antepasados puritanos, pero teniendo en cuenta su
concepto de las consecuencias del pecado, así como de los castigos derivados de la falta de
humildad y del exceso de orgullo, o de la regeneración a través del amor y la expiación de las
culpas, acaba alejándose radicalmente de la idea de destino que mantenían sus hermanos de
religión. La utilización frecuente que hace de la alegoría y la red simbólica hace que sus
personajes, con cierta frecuencia, aparezcan un tanto difuminados e irreales, aunque manifiestan
la ambivalencia emocional y espiritual que el autor consideraba inseparable de la herencia puritana
de su país. Junto con ello, Hawthorne se proponía desvelar “la verdad del corazón humano”. El
escritor Henry James publicó en 1879 un estudio acerca de su vida y obra dentro de la serie
“Hombres de letras ingleses”.
Herman Melville
Herman Melville (1819-1891), novelista estadounidense y una de las principales figuras de la
historia de la literatura. Su exploración de los temas psicológicos y metafísicos influyó en las
preocupaciones literarias del siglo XX, a pesar de que sus obras permanecieron en el olvido hasta
la década de 1920, cuando su genio recibió finalmente el reconocimiento que merecía.
Melville nació en Nueva York, el 1 de agosto de 1819, en el seno de una familia en decadencia. En
1837 se embarcó rumbo a Liverpool como mozo de cabina. De regreso a Estados Unidos trabajó
como profesor y en 1841 viajó a los Mares del Sur a bordo del ballenero Acushnet. Tras 18 meses
de travesía abandonó el barco en las islas Marquesas y vivió un mes entre los caníbales. Escapó
en un mercante australiano y desembarcó en Papeete (Tahití), donde pasó algún tiempo en
prisión. Trabajó como agricultor y viajó a Honolulú (Hawai), y desde allí, en 1843, se enroló en una
fragata de la Marina estadounidense. A partir de 1844 dejó de navegar y comenzó a escribir
novelas basadas en sus experiencias como marino; participó en la vida literaria de Boston y Nueva
York.
Sus cinco primeras novelas alcanzaron rápidamente una gran popularidad. Typee (1846), Omoo
(1847) y Mardi (1849) están ambientadas en las islas de los Mares del Sur. Redburn (1849) está
basada en su primer viaje por mar, mientras que La guerrera blanca (1850) relata sus experiencias
en el ejército. En 1850 se estableció en una granja cerca de Pittsfield (Massachusetts), donde
entabló una estrecha amistad con Nathaniel Hawthorne, autor que ejercería una gran influencia en
Melville y a quien éste dedicó su obra maestra, Moby Dick o la ballena blanca (1851).
El tema central de esta novela es el conflicto entre el capitán Ahab, patrón del ballenero Pequod, y
la gran ballena blanca que le arrancó las piernas al capitán a la altura de la rodilla. Ahab, ávido de
venganza, se lanza con toda su tripulación a una desesperada búsqueda de su enemigo. La obra
sobrepasa en mucho la aventura y se convierte en una alegoría sobre el mal incomprensible
representado por la ballena, un monstruo de las profundidades, que ataca y destruye lo que se
pone en su camino, y también por el capitán Ahab, que representa la maldad absurda y obstinada,
que sostiene una venganza personal y arrastra a la muerte inútil a muchos inocentes. La
ambigüedad con la que se juzgan el bien y el mal hace de esta novela una heredera de la Odisea
de Homero e incluso de la Divina Comedia de Dante.
Moby Dick no resultó un éxito comercial y la siguiente novela de Melville, Pierre o las
ambigüedades (1852), una oscura exploración alegórica sobre la naturaleza del mal, fue un
estrepitoso fracaso. Hoy, sin embargo, esta obra goza de cierta aceptación entre la crítica y el
público. Israel Potter (1855), una historia romántica, corrió la misma suerte que las dos primeras.
En el libro de relatos Cuentos de Piazza (1856) se incluyen algunos de los mejores cuentos de
Melville. Destacan especialmente "Benito Cereno" y "Bartleby el escribiente", así como los diez
fragmentos descriptivos de las islas Galápagos, en Ecuador, que llevan por título 'Las Encantadas'.
La novela inacabada El timador (1857), ambientada en un vapor del Mississippi, es una sátira del
egoísmo y el materialismo de la época. Entre 1866 y 1885 Melville se ganó la vida como inspector
de aduanas en Nueva York. Durante este periodo publicó varios volúmenes de poesía que han
sido justamente valorados con el paso del tiempo. Entre estos figuran Aspectos de la guerra (1866)
y Clarel (1876), la historia de una peregrinación a Tierra Santa salpicada de aventuras. En 1891
completó la novela Billy Budd, marinero (1924), la historia de un joven grumete que representa la
inocencia, dominado por un malvado y endurecido oficial que es la personificación del mal. Melville
murió en Nueva York el 28 de septiembre de 1891, poco después de completar Billy Budd. Esta
obra ha sido llevada al teatro, al cine y a la ópera (1951) por el compositor inglés Benjamin Britten,
en colaboración con el novelista E. M. Forster.
Henry David Thoreau
Henry David Thoreau (1817-1862), escritor, filósofo y naturalista estadounidense, cuya obra
demuestra cómo los ideales abstractos de libertad e individualismo pueden realizarse en el ámbito
de nuestras vidas.
Nació en 12 de julio de 1817, en Concord (Massachusetts), en el seno de una familia de
comerciantes, y estudió en la Universidad de Harvard. Durante algunos años trabajó como profesor
y tutor, tanto en Concord como en Staten Island (Nueva York). Entre 1841 y 1843 vivió en la casa
del ensayista y filósofo transcendentalista, también estadounidense, Ralph Waldo Emerson, y allí
conoció a numerosos transcendentalistas, como el educador y filósofo Amos Bronson Alcott, y a los
críticos literarios de mentalidad reformista Margaret Fuller y George Ripley. Dos años más tarde se
trasladó a una cabaña a orillas del Walden Pond, un pequeño lago situado en las afueras de su
ciudad natal. Su estancia en la cabaña se prolongó hasta 1847. Regresó de nuevo a la casa de
Emerson, en la que vivió entre 1847 y 1848, y finalmente, en 1849 se mudó a Concord, con sus
padres y su hermana. Durante su permanencia en Walden Pond y, más tarde, en su ciudad natal,
Thoreau sobrevivió llevando a cabo variados trabajos, como jardinero, carpintero y guadabosques.
La mayor parte de su tiempo la dedicó al estudio de la naturaleza, a meditar acerca de problemas
filosóficos , a leer a los clásicos de la literatura griega, latina e inglesa, y a mantener largas
conversaciones con sus vecinos.
La revista transcendentalista The Dial publicó el poema 'Simpatía' en su primer número, en el año
1840 y siguió publicando otros poemas — entre los cuales cabe mencionar 'A la concella del este' y
'Un paseo en invierno', así como el ensayo 'Historia natural de Massachusetts'— hasta que dejó de
editarse en 1844.
Sólo dos de los numerosos volúmenes que ocupan sus obras completas fueron publicados en vida
del autor: Una semana en los ríos Concord y Merrimack (1849) y Walden, o la vida en los bosques
(1854). Los materiales que componen el resto de los volúmenes fueron publicados póstumamente
por los amigos del escritor, basándose en sus diarios, manuscritos y cartas. Una semana en los
ríos Concord y Merrimack es la descripción de un viaje en barca que Thoreau llevó a cabo en
agosto de 1839; se trata de una combinación de estudio de la naturaleza y especulación
metafísica, y transmite claramente la comprometida personalidad de su creador. Walden, quizá su
obra más conocida, expresa de un modo más concluyente las buenas razones que existen para
adoptar una vida contemplativa, y contiene una nítida descripción de los principales detalles de su
experiencia. Sus diarios y ensayos, de un gran valor literario, reflejan un talento especial a la hora
de conseguir un estilo fresco y cuidado.
Thoreau eligió ir a la cárcel, aunque sólo por una noche, en lugar de pagar los impuestos a un
gobierno que admitía la esclavitud y estaba envuelto en una guerra con México. Su postura en este
aspecto quedó mucho más clara en su ensayo más célebre, 'Desobediencia civil' (1849). En él,
sentó las bases teóricas de la resistencia pasiva, un método de protesta que, más adelante,
adoptaría el político indio Mahatma Gandhi como táctica contra los británicos. Thoreau murió el 6
de mayo de 1862 en la misma ciudad en que había nacido.
Emily Elizabeth Dickinson
Emily Elizabeth Dickinson (1830-1886), importante poetisa estadounidense creadora de una lírica
excepcionalmente personal que trata con una gran inteligencia temas universales como el amor, la
muerte y la inmortalidad.
Dickinson nació el 10 de diciembre de 1830, en Amherst (Massachusetts), en el seno de una
familia puritana y severamente religiosa que llevaba ocho generaciones viviendo en Nueva
Inglaterra. Estudió en la academia de Amherst y en el seminario femenino de Mount Holyoke,
South Hadley, en Massachusetts. Dickinson, que fue una joven activa y llena de vida se retiró de la
sociedad a los 30 años y durante el resto de su vida vivió como una ermitaña, manteniéndose
únicamente en contacto con amigos a través de sus enigmáticas y epigramáticas cartas. Las
razones que tradicionalmente se han dado sobre este aislamiento — que le daban arrebatos
románticos— se cuestionan seriamente en la actualidad.
A partir de entonces y hasta su muerte, Dickinson escribió una poesía muy original. La primera
figura literaria de la época en darse cuenta de su valía como poetisa fue el clérigo y escritor
Thomas Higginson, que a pesar de reconocer su genio y ser su único mentor literario y
corresponsal le aconsejó no publicar su obra porque iba en contra de las convenciones literarias de
la época. Sin embargo, su otra amistad literaria, la novelista Helen Jackson, intentó
infructuosamente convencerla para que publicara un libro de poemas, y a pesar de que en vida
sólo llegó a publicar siete, después de su muerte se encontraron entre sus papeles 2.000 poemas,
algunos de los cuales sólo eran fragmentos. A partir de este material, Higginson y Mabel Loomis
Todd, una amiga de Amherst, editaron la primera selección de su obras, Poemas (1890), que tuvo
un gran éxito popular.
Investigaciones recientes sugieren que hubo dos personas importantes en su vida que ejercieron
cierta influencia en su poesía: Charles Wadsworth, un clérigo de Filadelfia, y Otis P. Lord, un amigo
de su padre.
La mayoría de los poemas de Dickinson están escritos en unas pocas combinaciones de versos
yámbicos de tres o cuatro pies (véase Versificación), en breves estrofas. Varió los efectos de la
rima empleando también rimas asonantes (por ejemplo, “tune” con “pain”), un recurso muy utilizado
por los poetas del siglo siguiente. Su lenguaje es sencillo, pero su sintaxis compleja dibuja una rica
variedad de connotaciones a partir de palabras corrientes. Sus imágenes y metáforas derivan de
una profunda observación de la naturaleza y de una imaginación a menudo tan juguetona en su
pensamiento e ingeniosa en la expresión como la de los poetas Metafísicos ingleses del siglo XVII.
Las primeras ediciones eliminaron su uso característico de guiones que expresaban el ritmo y
fuerza de su pensamiento.
La combinación de temas universales expresados con un intenso sentimiento personal y su
utilización de formas del verso familiares confieren a su poesía lírica una franqueza mística
comparable a la que encontramos en la obra del poeta inglés William Blake. Dickinson murió el 15
de mayo de 1886. La edición completa de su poesía, con la puntuación y estilo tipográfico
originales, no se publicó hasta 1960. En 1958 se publicó una edición en tres volúmenes de su
correspondencia.
Mark Twain
Mark Twain, seudónimo de Samuel Langhorne Clemens (1835-1910), escritor y humorista
estadounidense. Sus mejores obras se caracterizan por un franco y a veces irreverente sentido del
humor rayano en la sátira social, además de por un acentuado realismo en cuanto al lugar en que
se desarrollan sus historias y al lenguaje utilizado por sus memorables personajes, y por un
profundo odio a la hipocresía y la opresión.
Nació el 30 de noviembre de 1835 en Florida (Missouri). Cuando contaba con cuatro años, su
familia se trasladó a Hannibal (Missouri), un puerto fluvial en el Mississippi, donde el joven asistió a
la escuela. Tras la muerte de su padre, en 1847, fue aprendiz en dos imprentas y, en 1851,
comenzó a crear la planchas tipográficas y a publicar notas en el periódico de su hermano, el
Hannibal Journal. Más adelante trabajó en imprentas de Keokuk, Iowa, Nueva York, Filadelfia y
otras ciudades y, después, como piloto de un barco de vapor (véase Barco y construcción naval:
Barcos de vapor) por el río Mississippi hasta que la Guerra civil estadounidense hizo imposible su
navegación. En el año 1861, se alistó por un breve periodo de tiempo en una compañía irregular de
voluntarios de caballería del Ejército Confederado (o ejército de los estados del Sur). Hacia el final
de ese año acompañó a su hermano al recién creado Territorio de Nevada, donde probaron fortuna
en las minas de plata. Al año siguiente comenzó a trabajar como periodista en el Territorial
Enterprise de Virginia City (Nevada) y, en 1863, empezó a firmar sus artículos con el seudónimo
Mark Twain, una expresión utilizada en el río Mississippi que significa dos brazas de profundidad
(el calado mínimo necesario para la buena navegación). Después se trasladó a San Francisco, en
1864, y allí conoció a los escritores Artemus Ward y Bret Harte, que le animaron a continuar con su
trabajo. Al año siguiente retocó una historia que había oído contar en las minas de oro de
California. A la vuelta de muy pocos meses, el autor y su cuento, “La célebre rana saltarina del
condado de las Calaveras”, adquirieron una enorme fama en todo el país.
En 1867, pronunció conferencias en Nueva York y visitó Europa y Tierra Santa. Escribió sobre
estos viajes en Los inocentes en el extranjero (1869), un libro en el que se burlaba de los aspectos
del Viejo Continente que solían deslumbrar a los turistas estadounidenses. En 1870 se casó con
Olivia Langdon y, tras una breve estancia en Buffalo (Nueva York), la pareja se estableció en
Hartford (Connecticut). Entre esta ciudad y Quarry Farm, Nueva York, escribió gran parte de sus
mejores obras en las décadas 1870 y 1880. Una vida dura (1872) rememora sus experiencias
como periodista y buscador de oro, mientras Las aventuras de Tom Sawyer (1876) describe la
infancia en un pueblo a orillas del Mississippi. Un vagabundo en el extranjero (1880) narra un viaje
a pie entre la Selva Negra, en Alemania, y los Alpes suizos. Príncipe y mendigo (1882), un libro
juvenil, basa su trama argumental en el intercambio de identidades en la Inglaterra de los Tudor.
Vida en el Mississippi (1883) combina el recuento autobiográfico de sus experiencias como piloto
de barco con una visita al Mississippi veinte años después. Un yanqui en la corte del Rey Arturo
(1889) satiriza la opresión en la Inglaterra feudal. Las aventuras de Huckelberry Finn (1884), la
secuela de Tom Sawyer, ha sido considerada la obra maestra de Mark Twain. Aunque repleta de
humor y exuberancia narrativa, no deja de denunciar los efectos de la crueldad humana.
En 1884 fundó la empresa editora Charles L. Webster and Company, en la que publicó numerosos
libros, tanto suyos como de otros autores, entre los que se encontraban las Memorias, del general
Ulysses S. Grant. Diez años más tarde, una desastrosa inversión en una imprenta automática le
endeudó, por lo que dio una gira de conferencias por todo el mundo para obtener fondos con los
que pagar a los acreedores y salvar la imprenta. A su regreso publicó Viajes alrededor del mundo
siguiendo el ecuador (1897) resultado de su experiencia.
Sus obras de las décadas 1890 y 1900 están marcadas por la amargura y un creciente pesimismo
causados por el fracaso de sus negocios y la muerte de su mujer y dos de sus hijas. Las más
destacadas de este periodo son Wilson (1894), una novela sobre un asesinato, que tiene como
trasfondo el racismo, y Recuerdos personales de Juana de Arco (1896), una biografía sentimental.
Además, escribió otros cuentos, como “El corruptor de Hadleyburg” (1899) y “Oración de guerra”
(1905), y ensayos políticos, así como el manuscrito “El extranjero misterioso” y numerosas notas
autobiográficas.
Twain hizo oír su protesta en una época en que la vida en los Estados Unidos estaba dominada
por el materialismo y la corrupción de la llamada “edad dorada” posterior a la Guerra civil
estadounidense. Su obra se inspiró en los aspectos menos convencionales de su país, y marcó el
fin del dominio de los escritores procedentes del Este en la literatura estadounidense. Considerado
uno de los más destacados escritores de la historia literaria de su país, obtuvo popularidad gracias
al humor que se desprende de sus escritos, pero recibió el reconocimiento de la crítica, además,
por su uso realista de los dialectos, en especial el que se habla a orillas del Mississippi, y por su
perfecto retrato de la sociedad de su país a mitad del siglo XIX. Fue una celebridad mundial
durante los últimos años de su vida, y recibió el doctorado Honoris Causa por la Universidad de
Oxford (Inglaterra), en 1907. Murió el 21 de abril de 1910 en Nueva York.
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