RAFAEL ALBERTI. MARINERO EN TIERRA. POESIAS.

Marinero en tierra

Rafael Alberti

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SUEÑO DEL MARINERO

Yo, marinero en la ribera mía,

posada sobre un cano y dulce río

que da su brazo a un mar de Andalucía,

sueño en ser almirante de navío,

para partir el lomo de los mares

al sol ardiente y a la luna fría.

¡Oh los yelos del sur! ¡Oh las polares

islas del norte! ¡Blanca primavera,

desnuda y yerta sobre los glaciares,

cuerpo de roca y alma de vidriera!

¡Oh estío tropical, rojo, abrasado,

bajo el plumero azul de la palmera!

Mi sueño, por el mar condecorado,

va sobre su bajel, firme, seguro,

de una verde sirena enamorado,

concha del agua allá en su seno oscuro.

¡Arrójame a las ondas, marinero:

-Sirenita del mar, yo te conjuro!

Sal de tu gruta, que adorarte quiero,

sal de tu gruta, virgen sembradora,

a sembrarme en el pecho tu lucero.

Ya está flotando el cuerpo de la aurora

en la bandeja azul del océano

y la cara del cielo se colora

de carmín. Deja el vidrio de tu mano

disuelto en la alba urna de mi frente,

alga de nácar, cantadora en vano

bajo el vergel azul de la corriente.

¡Gélidos desposorios submarinos,

con el ángel barquero del relente

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y la luna del agua por padrinos!

El mar, la tierra, el aire, mi sirena,

surcaré atado a los cabellos finos

y verdes de tu álgida melena.

Mis gallardetes blancos enarbola,

¡oh marinero!, ante la aurora llena

¡y ruede por el mar tu caracola!

Rafael Alberti

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A UN CAPITÁN DE NAVÍO

Homme libre, toujours tu chériras la mer!

CH. BAUDELAIRE

SOBRE tu nave -un plinto verde de algas marinas,

de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar-,

capitán de los vientos y de las golondrinas,

fuiste condecorado por un golpe de mar.

Por ti los litorales de frentes serpentinas,

desenrollan al paso de tu arado un cantar:

Marinero, hombre libre, que las mares declinas,

dinos los radiogramas de tu estrella Polar.

Buen marinero, hijo de los llantos del norte,

limón de mediodía, bandera de la corte

espumosa del agua, cazador de sirenas;

todos los litorales amarrados, del mundo,

pedimos que nos lleves en el surco profundo

de tu nave, a la mar, rotas nuestras cadenas.

A CLAUDIO DE LA TORRE, DE LAS ISLAS CANARIAS

YO SÉ, Claudio, que un día tus islas naturales

navegarán con rumbo hacia la playa mía

y, verdes cañoneros, mirando a Andalucía,

dispararán al alba sus árboles frutales.

¡Oh Claudio! ¡E mar me llama! Nómbrame marinero,

el último aunque sea, de tu marinería.

Sé almirante, el más bueno, de la piratería,

y así de tus bajeles serás siempre el primero.

¡Dios! ¡Yo ladrón de mares, firme, en Fuerteventura,

y tú sobre Las Palmas!

-Su escueta arboladura,

mi almirante, en la aurora enristran dos navíos…

-¡Cañonead con plátanos las máquinas de guerra,

con dátiles dorados la frente de la tierra

y con glorias y hosannas estos bajeles míos!

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DEL POETA A UN PINTOR

LOS DOS, buenos pilotos del aire, subiríamos

sobre los aviones del sueño, al alto soto

de la gloria, y al mundo, celestes, bajaríamos

e! mirto y el laurel, la palmera y el loto.

Descender ya -¡qué dulce!, ¡los héroes!- coronados

por los súbitos lampos, sobre el carro del trueno,

con estrellas los jóvenes pechos condecorados

al mar de nuestra vida, ya esmeralda v sereno.

Y recordar al toque final de la retreta

la clara faz del alba, su voz hecha corneta

de cristal largo y fino, en la antigua mañana

que zarpamos del mundo sobre la crin del viento

y entramos en los cielos del estremecimiento

bajo los gallardetes rosados de la diana.

A FEDERICO GARCÍA LORCA, POETA DE GRANADA

(1924)

I

(Otoño)

EN ESTA NOCHE en que el puñal del viento

acuchilla el cadáver del verano,

yo he visto dibujarse en mi aposento

tu rostro oscuro de perfil gitano.

Vega florida. Alfanjes de los ríos,

tintos en sangre pura de las flores

Adelfares. Cabañas. Praderíos.

Por la sierra, cuarenta salteadores.

Despertaste a la sombra de una oliva,

junto a la pitiflor de los cantares.

Tu alma de tierra y aire fue cautiva…

Abandonando, dulce, sus altares,

quemó ante ti una anémona votiva

la musa de los cantos populares.

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II

(Primavera)

TODAS mis novias, las de mar y tierra

-Amaranta, Coral y Serpentina,

Trébol del agua, Rosa y Leontina-,

verdes del sol, del aire, de la sierra;

contigo, abiertas por la ventolina,

coronándote están sobre las dunas,

de amarantos, corales y de lunas

de tréboles del agua matutina.

¡Vientos del mar, salid, y, coronado

por mis novias, mirad al dulce amigo

sobre las altas dunas reclinado!

¡Peces del mar, salid, cantad conmigo:

-Pez azul yo te nombro, al desabrigo

del aire, pez del monte, colorado!

III

(Verano)

SAL TÚ, bebiendo campos y ciudades,

en largo ciervo de agua convertido,

hacia el mar de las albas claridades,

del martín-pescador mecido nido;

que yo saldré a esperarte amortecido,

hecho junco, a las altas soledades,

herido por el aire y requerido

por tu voz, sola entre las tempestades.

Deja que escriba, débil junco frío,

mi nombre en esas aguas corredoras,

que el viento llama, solitario, río.

Disuelto ya en tu nieve el nombre mío,

vuélvete a tus montañas trepadoras,

ciervo de espuma, rey del monterio.

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SANTORAL AGRESTE

¿QUIÉN rompió las doradas vidrieras

del crepúsculo? ¡Oh cielo descubierto,

de montes, mares, vientos, parameras

y un santoral de par en par abierto!

Tres arcángeles van por las praderas

con la Virgen marina al blanco puerto

del pescado; ayunando, entre las fieras,

se disecan los Padres del desierto.

El Santo Labrador peina la tierra;

Santa Cecilia pulsa los pinares,

y el perro de San Roque, por el río,

corre tras la paloma de la sierra,

para glorificarla en los altares,

bajo la luz de este soneto mío.

ALBA DE NOCHE OSCURA

SOBRE la luna inmóvil de un espejo,

celebra una redonda cofradía

de verdes pinos, tintos de oro viejo,

la transfiguración del rey del día.

La plata blanda, ayuna de reflejo,

muere ya. Del cristal -lámina fríadice

la voz del vaho en agonía:

-Doró mi lengua el sol, ¿de qué me quejo?

Las puertas del ocaso, ya cerradas,

tapian de luto el campo. Negros perros,

a lo que nadie sabe, ocultos, gritan.

Decapitando sueños, fatigadas,

sobre el túmulo alto de los cerros

las estrellas del valle se marchitan.

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ROSA-FRÍA, PATINADORA DE LA LUNA

HA NEVADO en la luna, Rosa-fría.

Los abetos patinan por el yelo;

tu bufanda rizada sube al cielo,

como un adiós que el aire claro estría.

¡Adiós, patinadora, novia mía!

De vellorí tu falda, da un revuelo

de campana de lino, en el pañuelo

tirante y nieve de la nevería.

Un silencio escarchado te rodea,

destejido en la luz de sus fanales,

mientras vas el cristal resquebrajando…

¡Adiós, patinadora!

El sol albea

las heladas terrazas siderales,

tras de ti, Malva-luna, patinando.

MALVA-LUNA-DE-YELO

LAS FLORIDAS espaldas ya en la nieve,

y los cabellos de marfil al viento.

Agua muerta en la sien, el pensamiento

color halo de luna cuando llueve.

¡Oh qué clamor bajo del seno breve!

¡Qué palma al aire el solitario aliento!

¡Qué témpano, cogido al firmamento,

el pie descalzo, que a morir se atreve!

¡Brazos de mar, en cruz, sobre la helada

bandeja de la noche! ¡Senos fríos,

de donde surte yerta la alborada!

¡Oh piernas como dos celestes ríos,

Malva- luna- de-yelo, amortajada

bajo las mares de los ojos míos!

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A ROSA DE ALBERTI, QUE TOCABA, PENSATIVA, EL ARPA

(Siglo XIX)

ROSA de Alberti allá en el rodapié

del mirador del cielo se entreabría,

pulsadora del aire y prima mía,

al cuello un lazo blanco de moaré.

El barandal del arpa, desde el pie

hasta el bucle en la nieve, la cubría.

Enredando sus cuerdas, verdecía

-alga en hilos- la mano que se fue.

Llena de suavidades y carmines,

fanal de ensueño, vaga y voladora,

voló hacia los más altos miradores.

¡Miradla querubín de querubines,

del vergel de los aires pulsadora,

Pensativa de Alberti entre las flores!

CATALINA DE ALBERTI, ÍTALO-ANDALUZA

(Siglo XIX)

LLEVABA un seno al aire, y en las manos

-nieve roja- una crespa clavellina.

Era honor de la estirpe gongorina

y gloria de los mares albertianos.

Brotó como clavel allá en los llanos

de Córdoba la fértil y la alpina,

y rodó como estrella y trasmarina

perla azul por los mares sicilianos.

Nunca la vi, pero la siento ahora

clavel de espuma y nácar de los mares

y arena de los puertos submarinos.

Vive en el mar la que mi vida honora,

la que fue flor y norte de mis lares

y honor de los claveles gongorinos.

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[MI CORAZÓN, REPARTIDO]

MI CORAZÓN, repartido

entre la ciudad y el campo.

¡Luminarias de la noche!

¡Mis verdes sauces llorones!

¡Ay claras confiterías

de anises y de piñones!

¡El olor a trementina,

a suave alcol de romero

del bosque!

¡Novia azul en la baranda

de los últimos balcones!

¡Novia del monte,

pobre!

BALCÓN DEL GUADARRAMA

(DE 3 a 4)

HOTEL de azules perdidos,

de párpados entornados,

custodiado por los grillos,

débilmente

conmovido por los ayes

de los trenes.

El tren de la una…,

el tren de las dos…

El que va para las playas

se lleva mi corazón.

Con la nostalgia del mar,

mi novia bebe cerveza

en el coche-restorán.

La luna va resbalando,

sola, por el ventisquero.

La luciérnaga del tren

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horada el desfiladero.

De mí olvidada, mi novia

va soñando con la playa

gris perla del Sardinero.

LA SIRENA DEL CAMPO

SONÁMBULA, la sirena.

¡Seguidla por la ladera!

(Bajo la verde lluvia de dos sauces,

sola, una hamaca que columpia el aire.)

Duerme, sirena del valle,

hija de la madreselva.

Tus trenzas de perejil

se te enreden por la yerba.

El esquilón del buey padre

da la hora de la siesta.

Bajo la verde lluvia de dos sauces,

sirena muerta, te columpia el aire.

AYER Y HOY

NOVIA ayer del pino verde,

hoy novia del pino seco.

Greñas ayer para el aire,

hoy soledad para el viento.

AYER

Cuando ibas a la ermita,

pastora de los altares,

calladas, las mariquitas

bajaban de los pinares.

La del más limpio escarlata,

de negros puntos clavado,

era alfiler de corbata

en tu corpiño encarnado.

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HOY

Nido de orugas.

Silencioso espantapájaros,

perdido el cuerpo de arrugas.

¡A VOLAR!

LEÑADOR,

no tales el pino,

que un hogar

hay dormido

en su copa.

-Señora abubilla,

señor gorrión,

hermana mía calandria,

sobrina del ruiseñor;

ave sin cola,

martín-pescador,

parado y triste alcaraván:

¡a volar,

pajaritos,

al mar!

[AMADA DE METAL FINO]

AMADA de metal fino,

de los más finos cristales.

-¿Quién la despertará?

-El aire,

sólo el aire.

[MI AMANTE LLEVA GRABADO]

MI AMANTE lleva grabado,

en el empeine del pie,

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el nombre de su adorado.

-Descálzate, amante mía,

deja tus piernas al viento

y echa a nadar tus zapatos

por el agua dulce y fría.

MI CORZA

En Ávila, mis ojos…

S IGLO X V

MI CORZ A, buen amigo,

mi corza blanca.

Los lobos la mataron

al pie del agua.

Los lobos, buen amigo,

que huyeron por el río.

Los lobos la mataron

dentro del agua.

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[LA AURORA VA RESBALANDO]

LA AURORA va resbalando

entre espárragos trigueros.

Se le ha clavado una espina

en la yemita del dedo.

-¡Lávalo en el río, aurora,

y sécalo luego al viento!

EL HERIDO

-DAME, tu pañuelo, hermana,

que vengo muy mal herido.

-Dime qué pañuelo quieres,

si el rosa o color de olivo.

-Quiero un pañuelo bordado,

que tenga en sus cuatro picos

tu corazón dibujado.

EL AVIADOR

-MADRE, ha muerto el caballero

del aire, que fue mi amor.

Y en el mar dicen que ha muerto

de teniente aviador.

¡En el mar!

¡Qué joven, madre, sin ser

todavía capitán!

NANA DEL NIÑO MUERTO

BARQUERO yo de este barco,

sí, barquero yo.

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Aunque no tenga dinero,

sí, barquero yo.

Rema, niño, mi remero.

No te canses, no.

Mira ya el puerto lunero,

mira, miraló.

NANA DEL NIÑO MALO

¡A LA MAR, si no duermes,

que viene el viento!

Ya en las grutas marinas

ladran sus perros.

¡Si no duermes, al monte!

Vienen el búho

y el gavilán del bosque.

Cuando te duermas:

¡al almendro, mi niño,

y a la estrella de menta!

NANA DE LA CIGÜEÑA

QUE no me digan a mí

que el canto de la cigüeña

no es bueno para dormir.

Si la cigüeña canta

arriba en el campanario,

que no me digan a mí

que no es del cielo su canto.

NANA DE LA TORTUGA

VERDE, lenta, la tortuga.

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¡Ya se comió el perejil,

la hojita de la lechuga!

¡Al agua, que el baño está

rebosando!

¡Al agua

pato!

Y sí que nos gusta a mí

y al niño ver la tortuga

tontita y sola nadando.

NANA DE LA CABRA

LA CABRA te va a traer

un cabritillo de nieve

para que juegues con él.

Si te chupas el dedito,

no te traerá la cabra

su cabritillo.

NANA DE CAPIRUCHO

SI TE LLAMAN Capirucho,

tú a nadie le digas nada,

porque el capirucho puede

estar lleno de avellanas,

de ajonjolí, de grageas

y de lo que el niño sabe…

Si te llaman Capirucho,

no se lo digas a nadie.

NANA DE NEGRA-FLOR

YA LA FLOR de la noche

duerme la nana,

con la frente caída

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y las alas plegadas.

Negra-flor, no despiertes,

hasta que la alborada

te haga flor del corpiño

de la mañana.

Negra-flor, no despiertes,

hasta que el aire

en su corpiño rosa

te haga de encaje.

SOLA

LA QUE AYER fue mi querida

va sola entre los cantuesos.

Tras ella, una mariposa

y un saltamonte guerrero.

Tres veredas:

Mi querida, la del centro.

La mariposa, la izquierda.

Y el saltamonte guerrero,

saltando, por la derecha.

TRENES

TREN del día, detenido

frente al cardo de la vía.

-Cantinera, niña mía,

se me queda el corazón

en tu vaso de agua fría.

Tren de noche, detenido

frente al sable azul del río.

-Pescador, barquero mío,

se me queda el corazón

en tu barco negro y frío.

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JARDINERO

VETE al jardín de los mares

y plántate un madroñero

bajo los yelos polares.

Jardinero.

Para mi amiga, una isla

de cerezos estelares,

murada de cocoteros.

Jardinero.

Y en mi corazón guerrero

plántame cuatro palmeras

a modo de masteleros.

Jardinero.

[JARDINERA CANTADORA]

JARDINERA cantadora,

blanca y roja arrebolera,

tus vergeles me enamoran.

Tus vergeles de luceros,

tu jardín de volanderas,

con brocal de jazmineros,

cantadora jardinera.

ELEGÍA

INFANCIAmía en el jardín:

Las cochinillas de humedad,

las mariquitas de San Antón,

también vagaba la lombriz

y patinaba el caracol.

Infancia mía en el jardín:

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¡Reina de la jardinería!

El garbanzo asomaba su nariz

y el alpiste en la jaula se moría.

Infancia mía en el jardín:

La planta de los suspiros

el aire la deshacía.

DONDIEGO SIN DON

DONDIEGO no tiene don.

Don.

Don dondiego

de nieve y de fuego.

Don, din, don,

que no tienes don.

Ábrete de noche,

ciérrate de día

cuida no te corte

quien te cortaría,

pues no tienes don.

Don dondiego,

que al sol estás ciego.

Don, din, don,

que no tienes don.

AMOR DE MIRAMELINDO

¡AY MIRAMELINDO,mira

qué estrellita tan galana,

suspira que te suspira,

peinándose a la ventana!

-Miramelindo, mi amor,

mírame qué linda estoy.

Mira qué roja color

me puse por verte hoy.

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Tú tan lindo en tu maceta,

regada por la mañana.

Yo tan linda y pizpireta,

dondiego de mi ventana:

casadita a la retreta

y viudita a la diana.

[VENGO DE LOS COMEDORES]

VENGO de los comedores

que dan al jardín de Amores.

¡Oh reina de los ciruelos,

bengala de los manteles,

dormida entre los anhelos

de las aves moscateles!

¡Princesa de los perales,

infanta de los fruteros,

dama en los juegos florales

de los melocotoneros!

¿A quién nombraré duquesa

de la naranja caída?

¿Quién querrá ser la marquesa

de la mora mal herida?

Vengo de los comedores

que dan al Jardín de Amores.

DE 2 A 3

LAS DOS, en la vaquería.

La luna borda un mantel,

cantando, en mi galería.

-Una niña chica,

sin cuna, jugando.

La Virgen María

la está custodiando.

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Tres gatitos grises

y un mirlo enlutado,

la araña hilandera

y el pez colorado.

Un blanco elefante

y un pardo camello,

y toda la flora del aire

y toda la fauna del cielo.

Tin,

tin,

tan:

las tres, en la vaquería.

Ton,

ton,

tan:

las tres, en la prioral.

DIALOGUILLO DE OTOÑO

¡OH QUÉ TARDE

para irse en avión,

en volandas,

por el aire!

Anda,

amor.

-¿Pero qué sabes tú

de volar, corazón?

-Nada,

amor.

E viento fue

quien movió los faralaes

de tu traje,

silbándome la canción:

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¡Oh qué tarde

para irse en avión,

en volandas,

por el aire!

GEOGRAFÍA FÍSICA

NADIE sabe Geografía

mejor que la hermana mía.

-La anguila azul del canal

enlaza las dos bahías.

-Dime, ¿dónde está el volcán

de la frente pensativa?

-A pie de la mar morena,

solo, en un banco de arena.

(Partiendo el agua, un bajel

sale del fondeadero.

Camino del astillero,

va cantando el timonel.)

-Timonel, hay un escollo

a la salida del puerto.

-Tus ojos, faros del aire,

niña, me lo han descubierto.

¡Adiós, mi dulce vigía!

Nadie sabe Geografía

mejor que la hermana mía.

VIAJEROS

DORMIDA y rubia, en la roca.

Dormida y rubia, llegada

ayer tarde de Polonia.

El Arcángel de su guarda,

San Rafael, la acompaña.

No sueñes tú, prima mía,

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no sueñes, que estás cansada.

Las aldeas de Suiza

y los pueblos de Alemania

pasando van por su frente,

bajo una luna nevada.

No sueñes tú, prima mía,

no sueñes, que estás cansada.

San Rafael se ha dormido,

despierto y rubio, en la roca,

despierto y rubio, llegado

ayer tarde de Polonia.

ELEGÍA

LA NIÑA rosa, sentada.

Sobre su falda,

como una flor,

abierto, un atlas.

¡Cómo la miraba yo

viajar, desde mi balcón!

Su dedo, blanco velero,

desde las islas Canarias

iba a morir al mar Negro.

¡Cómo lo miraba yo

morir, desde mi balcón!

La niña, rosa sentada.

Sobre su falda,

como una flor,

cerrado, un atlas.

Por el mar de la tarde

van las nubes llorando

rojas islas de sangre.

Rafael Alberti

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MADRIGAL DRAMÁTICO DE ARDIENTE-Y-FRÍA

ARDIENTE-Y-FRÍA –clavel

herido del mediodía-,

desnuda, en la sastrería.

El niño, aprendiz de sastre,

¡cómo la deshojaría!

Ardiente-y-fría un corpiño

de ondas calientes y frías

quisiera para sus senos

-algas flotantes del mar

blanco y quieto del espejo-.

El niño, aprendiz de sastre,

le ofrece una begonia.

Ardiente-y-fría una falda

de lunas en agonía

quisiera para su cuerpo

-delfín moreno del mar

verde y quieto del espejo-.

El niño, aprendiz de sastre,

le ofrece una peonía.

Ardiente-y-fría una cofia

de luz hirviente y sombría

quisiera para su sueño.

El niño, aprendiz de sastre,

le da una manzana, muerto.

DE LA HABANA HA VENIDO UN BARCO…

DE MI VENTANA huye el barco

venido ayer de La Habana.

¡Saltemos del lecho al barco,

lucero de la mañana!

A pasar por tu azotea,

me echarás una naranja

y un zapatito de oro,

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lleno de almendras y agua.

¡A las Antillas me voy

por unas mares de menta

amarga!

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CARTA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

MADRID: 31 – Mayo – 1925.

Sr. D. RAFAEL ALBERTI

MADRID.

Mi querido amigo:

cuando José Mª Hinojosa, el vívido, gráfico poeta agreste, y

usted se fueron, ayer tarde -después del precioso rato que pasamos

en la azotea hablando de Andalucía y poesía-, me quedé leyendo –

entre las madreselvas en tierna flor blanca y la bellísima luz caída

que ya ustedes dejaron hirviendo en oro en el rincón de yedra;

trocadas las lisas nubes, con la hora tardía, en carmines marrones y

verdes -su

Marinero en tierra. Las poesías de este libro -que yohabía visto ya, el año pasado, en

La verdad de nuestro fervorosoJuan Guerrero y en las copias que usted tuvo la bondad de

enviarme para el primer

-me sorprendieron de alegría; y sospechandoque un brote así de una juventud poética no podía ser

único, tenía grandes deseos de conocer el resto de sus canciones.

No me había equivocado.

Desde el arranque:

… Y ya estarán los esteros

rezumando azul de mar,

hasta el final:

Si mi voz muriera en tierra,

llevadla al nivel del mar

y dejadla en la ribera,

la serie ésta del Puerto -que yo he elejido- es una orilla, igual que la

de la bahía de Cádiz, de ininterrumpida oleada de hermosura, con

una milagrosa variedad de olores, espumas, esencias y músicas. Ha

trepado usted, para siempre, al trinquete del laúd de la belleza, mi

querido y sonriente Alberti. La retama siempre verde de virtud es

suya. Con ella, en grácil golpe, ha hecho usted saltar otra vez de la

nada plena el chorro feliz y verdadero. Poesía «popular», pero sin

acarreo fácil: personalísima; de tradición española, pero sin retorno

innecesario: nueva; fresca y acabada a la vez; rendida, ájil, graciosa,

parpadeante: andalucísima. ¡Bendita sea la Sierra de Rute, en donde

la nostaljia de nuestro solo mar del sudoeste le ha hecho exhalar a

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usted, hiriéndole a diario con la espada de sal de su brisa, esa

esquisita sangre evaporada!

Le voy a decir a

El Andaluz Universal que adelante un , paraque pueda lucir todavía en el aire lijero de esta goteante primavera,

la tremolante cinta celeste y plata de su

Marinerito. Y mandaremosen seguida ejemplares a los carabineros del Castillo de Santa

Catalina, que tendrá ahora su pozo de agua azul ahogado en lirios

amarillos: y el viento de la ancha tarde de junio batirá ruidosamente

las hojas mates impresas por el buen Maíz; al guarda del Castillo de

Rota, la blanca torre hundida como otro pozo de cal en el altísimo

mar azul Prusia que desde allí se ve, , on aquellos cuadros de

aquellos colorines en las paredes ,le la escalera: y él se lo enseñará

a los visitantes y a las cigüeñas; al hermano enfermero del Colejio

del Puerto, para que se lo lea al colejial malitó mientras le corta unas

,opas de pan y yerbabuena, viendo los dos Cádiz por todas las

ventanas abiertas de la enfermería colgada de canarios cantando; al

viejo de la abandonada Plaza de Toros vecina del Colejio, en cuyo

ruedo sembrado de trigo daba, los domingos de invierno, el sol

solitario de aquel modo: y él intentará comprenderlo, ayudado por su

niña, en la paz oscura de los chiqueros, inquieto de vez en cuando

por las sombras de los toros; al maquinista del —trenito» del Puerto

a Sanlúcar, que lo paseará en el bolsillo, entre las fincas con

naranjas, con uvas, con piñas y la bahía destelladora, llena de

«parejas» cabeceantes cargadas de mero, bonitos y acedías.

Enhorabuena y gracias de su amigo y triple paisano: por tierra,

mar y cielo del oeste andaluz.

JUAN RAMÓN

Lista, 8.

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ENTRAÑA de estos cantares:

¡Sangre de mi corazón,

tarumba por ver los mares!

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[EL MAR. LA MAR]

EL MAR. La mar.

El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,

a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste

del mar?

En sueños, la marejada

me tira del corazón.

Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste

acá?

[GIMIENDO POR VER EL MAR]

GIMIENDO por ver el mar,

un marinerito en tierra

iza al aire este lamento:

¡Ay mi blusa marinera!

Siempre me la inflaba el viento

al divisar la escollera.

SALINERO

…Y YA ESTARÁN los esteros

rezumando azul de mar.

¡Dejadme ser, salineros,

granito del salinar!

¡Qué bien, a la madrugada,

correr en las vagonetas

llenas de nieve salada,

hacia las blancas casetas!

Dejo de ser marinero,

madre, por ser salinero.

Marinero en tierra

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35

LLAMADA

ZUMBÓ el lamento del mar,

cuando me habló por teléfono.

Yo, en la llanura. ¡Qué lejos

la novia del litoral!

Saltó del norte a levante.

Dejó un mar por otro mar.

¡El mar de las Baleares!

[BRANQUIAS QUISIERA TENER]

BRANQUIAS quisiera tener

porque me quiero casar.

Mi novia vive en el mar

y nunca la puedo ver.

Madruguera, plantadora,

allá en los valles salinos.

¡Novia mía, labradora

de los huertos submarinos!

¡Yo nunca te podré ver

jardinera en tus jardines

albos del amanecer!

NANA

MAR, aunque soy hijo tuyo,

quiero decirte: ¡Hija mía!

Y llamarte, al arrullarte:

Marecita

-madrecita-,

¡marecita de mi sangre!

Rafael Alberti

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CON ÉL

(1924)

ZARPARÉ, al alba, del Puerto,

hacia Palos de Moguer,

sobre una barca sin remos.

De noche, solo, ¡a la mar,

y con el viento y contigo!

Con tu barba negra tú,

yo barbilampiño.

PREGÓN SUBMARINO

¡TAN BIEN como yo estaría

en una huerta del mar,

contigo, hortelana mía!

En un carrito, tirado

por un salmón, ¡qué alegría

vender bajo el mar salado,

amor, tu mercadería!

-¡Algas frescas de la mar,

algas, algas!

CHINITA

¡CONTIGO, Rafael Arcángel,

patrón de los caminantes!

Chinita blanca del río,

se me ha perdido mi amante.

Rodando, rodando, al mar.

¡Contigo, Rafael Arcángel!

¡Que la mar nunca te trague,

chinita de mi cantar!

Yo no paro de llorar:

se me ha perdido mi amante.

¡Chinita, Rafael Arcángel!

Marinero en tierra

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37

CRUZ DE VIENTO

NEVADA, clara de nieve,

flor de los témpanos, tú,

sobre una corza marina.

Norte. Sur.

Dorada, clara de oro,

flora de los fuegos, tú,

sobre un cocodrilo verde.

Este. Oeste.

[SAL DESNUDA Y NEGRA, SAL]

¡SAL DESNUDA y negra, sal,

que paso por el canal!

A la salida del golfo,

boga, negrita, la isla,

blanca y azul, de la sal.

¡Sal, negrita boreal,

sal desnuda y negra, sal,

que salgo yo del canal!

A TAGORE

¡DEJADME pintar de azul

el mar de todos los atlas!

Mientras, salúdame tú,

cantando al alba del agua,

pájaro en una palmera

que mire al mar de Bengala.

[¡A LOS ISLOTES DEL CIELO!]

¡A LOS ISLOTES del cielo!

Rafael Alberti

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38

Prepara la barca, niña.

Yo seré tu batelero.

¿Marzo?

¿Abril?

¿El mes de mayo?

¡Más verde es la mar de enero!

Prepara tu barca, niña.

Ya canta tu batelero.

EL MAR MUERTO

I

MAÑANITA fría.

¡Se habrá muerto el mar!

La nave que yo tenía

ya no podrá navegar.

-Mañanita fría,

¿lo amortajarán?

-Los pueblos de tu ribera

-naranja del mediodía-,

entre laureles y olivas.

-Mañanita fría,

¿quién lo enterrará?

-Marinero, tres estrellas

muy dulces: las Tres Marías.

II

NO SABE que ha muerto el mar

la esquila de los tranvías

-tirintín- de la ciudad.

No lo sabe nadie, nadie.

¡Mejor, si nadie lo sabe!

Ni tú, verde cochecillo,

Marinero en tierra

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39

que hacia la verdulería

llevas tu tintinear.

No lo sabe nadie, nadie.

¡Mejor, si nadie lo sabe!

Ni tú, joven vaquerillo,

que llevas tus dos vaquitas

tan de mañana a ordeñar.

No lo sabe nadie, nadie.

¡Mejor, si nadie lo sabe!

[¡QUÉ ALTOS!]

¡QUÉ altos

los balcones de mi casa!

Pero no se ve la mar.

¡Qué bajos!

Sube, sube, balcón mío,

trepa el aire, sin parar:

sé terraza de la mar,

sé torreón de navío.

-¿De quién será la bandera

de esa torre de vigía?

-¡Marineros, es la mía!

[YA SE LA LLEVA DE ESPAÑA]

YA SE LA LLEVA de España,

que era lo que más quería,

su marido, un marinero

genovés.

-¡Adiós, murallas natales,

coronas de Andalucía!

Ya lejos:

¡Ay, cómo tiemblan

Rafael Alberti

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40

los campanarios de Cádiz,

los que tanto me querían!

PIRATA

PIRATA de mar y cielo,

si no fui ya lo seré.

Si no robé la aurora de los mares,

si no la robé,

ya la robaré.

Pirata de cielo y mar,

sobre un cazatorpederos,

con seis fuertes marineros,

alternos, de tres en tres.

Si no robé la aurora de los cielos,

si no la robé,

ya la robaré.

[¿CUÁNDO LLEGARÁ EL VERANO?]

¿CUÁNDO llegará el verano?

¿Cuándo veré desde tierra,

amor, tu tienda de baños?

Vestida, en tu bañador

azul, hundirás el agua,

y saldrás desnuda, amor;

que el mar sabe lo que hace

para que te quiera yo.

¡Oh, tu cuerpo, henchido al viento,

desafiando la mar,

desafiando la playa,

la playa, la mar y el cielo!

Marinero en tierra

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41

DESDE ALTA MAR

NO QUIERO barca, corazón barquero,

quiero ir andando por la mar al puerto.

¡Qué dulce el agua salada

con su salitre hecho cielo!

¡No quiero sandalias, no!

Quiero ir descalzo, barquero

No quiero barca, corazón barquero,

quiero ir andando por la mar al puerto.

[YO TE HABLABA CON BANDERAS]

YO TE HABLABA con banderas,

hija de la panadera,

la que siempre eras de pan

entre la grey marinera.

Me perdí en la tierra,

fuera de la mar.

Yo te hablaba, a los luceros,

con la luna del espejo

de una estrella volandera.

Fuera de la mar,

me perdí en la tierra.

[SIEMPRE QUE SUEÑO LAS PLAYAS]

SIEMPRE que sueño las playas,

las sueño solas, mi vida.

…Acaso algún marinero…

quizás alguna velilla

de algún remoto velero…

Rafael Alberti

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VERANO

-DEL CINEMA al aire libre

vengo, madre, de mirar

una mar mentida y cierta,

que no es la mar y es la mar.

-Al cinema al aire libre,

hijo, nunca has de volver,

que la mar en el cinema

no es la mar y la mar es.

ELEGÍA DEL COMETA HALLEY

YA ERA yo lo que no era,

cuando apareció el cometa.

Del mar de Cádiz, Sofía,

saltaba su cabellera.

¡Ay, quién se la peinaría!

Con un escarpidor fino

salí a la ribera mía.

¡Suéltale la cauda, madre,

que se la peine Sofía!

Ya era yo lo que no era.

[BARCO CARBONERO]

BARCO carbonero,

negro el marinero.

Negra, en el viento, la vela.

Negra, por el mar, la estela.

¡Qué negro su navegar!

La sirena no le quiere.

El pez espada le hiere.

¡Negra su vida en la mar!

Marinero en tierra

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[RETORCEDME SOBRE EL MAR]

RETORCEDME sobre el mar,

al sol, como si mi cuerpo

fuera el jirón de una vela.

Exprimid toda mi sangre.

Tended a secar mi vida

sobre las jarcias del muelle.

Seco, arrojadme a las aguas

con una piedra en el cuello

para que nunca más flote.

Le di mi sangre a los mares.

¡Barcos, navegad por ella!

Debajo estoy yo, tranquilo.

MADRIGAL DE BLANCA-NIEVE

BLANCA-NIEVE se fue al mar.

¡Se habrá derretido ya!

Blanca-nieve, flor del norte,

se fue al mar del mediodía,

para su cuerpo bañar.

¡Se habrá derretido va!

Blanca-nieve, Blanca-y-fría,

¿por qué te fuiste a la mar

para tu cuerpo bañar?

¡Te habrás derretido ya!

[¡POR EL MAR, LA PRIMAVERA!]

¡POR EL MAR, la primavera!

¡A bordo va!

-¿De qué barco, compañero?

-Del Florinda, compañera.

Rafael Alberti

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44

¡A bordo va!

Llega.

¡Pronto, a la escala real,

por verla desembarcar!

CLARA DE LUNA

DESPIERTA la mar, velando.

San Telmo, velando, arriba.

Yo, por la rada, remando.

Y el viento de la bahía,

sin sombra, silabeando.

MALA RÁFAGA

BOYEROS del mar decían:

-Bueyes rojos, raudas sombras,

ya oscuro, ¿hacia dónde irían?

(¡Fuego en la noche del mar!)

Carabineros del viento

tampoco, no lo sabían:

-¿Adónde esos bueyes rojos,

raudas sombras, volarían?

(¡Ardiendo está todo el mar!)

ELEGÍA DEL NIÑO MARINERO

A Manuel Ruiz Castillo.

MARINERITO delgado,

Luis Gonzaga de la mar,

¡qué fresco era tu pescado,

acabado de pescar!

Te fuiste, marinerito,

en una noche lunada,

¡tan alegre, tan bonito,

Marinero en tierra

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cantando, a la mar salada!

¡Qué humilde estaba la mar!

¡Él cómo la gobernaba!

Tan dulce era su cantar,

que el aire se enajenaba.

Cinco delfines remeros

su barca le cortejaban.

Dos ángeles marineros,

invisibles, la guiaban.

Tendió las redes, ¡qué pena!,

por sobre la mar helada.

Y pescó la luna llena,

sola, en su red plateada.

¡Qué negra quedó la mar!

¡La noche, qué desolada!

Derribado su cantar,

la barca fue derribada.

Flotadora va en el viento

la sonrisa amortajada

de su rostro. ¡Qué lamento

el de la noche cerrada!

¡Ay mi niño marinero,

tan morenito y galán,

tan guapo y tan pinturero,

más puro y bueno que el pan!

¿Qué harás, pescador de oro,

allá en los valles salados

del mar? ¿Hallaste el tesoro

secreto de los pescados?

Deja, niño, el salinar

del fondo, y súbeme el cielo

de los peces y, en tu anzuelo,

mi hortelanita del mar.

Rafael Alberti

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[A LA SOMBRA DE UNA BARCA]

A LA SOMBRA de una barca,

fuera de la mar, dormido.

Descalzo y el torso al aire.

Los hombros, contra la arena.

Y contra la arena el sueño,

a la sombra de una barca,

fuera de la mar, sin remos.

SUEÑO

¡A los remos, remadores!

GIL VICENTE

NOCHE.

Verde caracol, la luna.

Sobre todas las terrazas,

blancas doncellas desnudas.

¡Remadores, a remar!

De la tierra emerge el globo

que ha de morir en el mar.

Alba.

Dormíos, blancas doncellas,

hasta que el globo no caiga

en brazos de la marea.

¡Remadores, a remar!

Hasta que el globo no duerma

en las gargantas del mar.

[NACÍ PARA SER MARINO]

NACí para ser marino

y no para estar clavado

en el tronco de este árbol.

Dadme un cuchillo.

Marinero en tierra

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47

¡Por fin, me voy de viaje!

-¿Al mar, a la luna, al monte?

-¡Qué sé yo! ¡Nadie lo sabe!

Dadme un cuchillo.

Rafael Alberti

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TRIDUO DE ALBA

A mi madre

Marinero en tierra

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1 . DÍA DE CORONACIÓN

SOBRE el mar que le da su brazo al río

de mi país, te nombran capitana

de los mares, la voz de la mañana

y la sirena azul de mi navío.

Los faros verdes pasan su diana

por el quieto arenal del playerío.

Del fondo de la mar, el vocerío

sube, en tu honor -¡tin, tan!-, de una campana.

¡Campanita de iglesia submarina,

quién te tañera y bajo ti ayudara

una misa a la Virgen del Carmelo,

ya generala y sol de la marina!

La cúpula del mar, como tiara,

y como nimbo la ilusión del cielo.

2. DÍA DE AMOR Y BONANZA

Que eres loba de mar y remadora,

Virgen del Carmen, y patrona mía,

escrito está en la frente de la aurora,

cuyo manto es el mar de mi bahía.

Que eres mi timonel, que eres la guía

de mi oculta sirena cantadora,

escrito está en la frente de la proa

de mi navío, al sol del mediodía.

Que tú me salvarás, ¡oh marinera

Virgen del Carmen!, cuando la escollera

parta la frente en dos de mi navío,

loba de espuma azul en los altares,

con agua amarga y dulce de los mares

escrito está en el fiero pecho mío.

Rafael Alberti

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50

3. DÍA DE TRIBULACIÓN

¡OH VIRGEN remadora, ya clarea

la alba luz sobre el llanto de los mares!

Contra mis casi hundidos tajamares,

arremete el mastín de la marea.

Mi barca, sin timón, caracolea

sobre el tumulto gris de los azares.

Deje tu pie, descalzo, sus altares,

y la mar negra verde pronto sea.

Toquen mis manos el cuadrado anzuelo

-tu escapulario-, Virgen del Carmelo,

y hazme delfín, Señora, tú que puedes…

Sobre mis hombros te llevaré a nado

a las más hondas grutas del pescado,

donde nunca jamás llegan las redes.

[PARA QUIÉN, GALERA MÍA]

¿PARA quién, galera mía,

para quién este cantar?

¡Búcaro fino del mar,

poroso de azul salado,

quién te pudiera quebrar!

[SI GARCILASO VOLVIERA]

Si GARCILASO volviera,

yo sería su escudero;

que buen caballero era.

Mi traje de marinero

se trocaría en guerrera

ante el brillar de su acero;

que buen caballero era.

¡Qué dulce oírle, guerrero,

al borde de su estribera!

Marinero en tierra

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51

En la mano, mi sombrero;

que buen caballero era.

LA NIÑA QUE SE VA AL MAR

¡QUÉ blanca lleva la falda

la niña que se va al mar!

¡Ay niña, no te la manche

la tinta del calamar!

¡Qué blancas tus manos, niña,

que te vas sin suspirar!

¡Ay niña, no te las manche

la tinta del calamar!

¡Qué blanco tu corazón

y qué blanco tu mirar!

¡Ay niña, no te los manche

la tinta del calamar!

DIME QUE SÍ

DIME que sí,

compañera,

marinera,

dime que sí.

Dime que he de ver la mar,

que en la mar he de quererte.

Compañera,

dime que sí.

Dime que he de ver el viento

que en el viento he de quererte.

Marinera,

dime que sí.

Dime que sí,

compañera,

Rafael Alberti

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52

dime,

dime que sí.

[MADRE, VÍSTEME A LA USANZA]

…la blusa azul, y la cinta

milagrera sobre el pecho.

J. R. J.

MADRE, vísteme a la usanza

Marinero en tierra

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53

que él no beba!

¡Que él no beba, pescadores!

¡Siempre sus ojos abiertos,

siempre sus labios despiertos

a la mar, no a los licores!

¡Que él no beba!

GRUMETE

EN LAS BODEGAS del buque,

muerto y solo.

¿Quién será? ¿Qué nombre el suyo,

marineros?

¡A tu tumba, cueva abierta

de los mares!

Noroeste. Noche fría.

[¡JEE, COMPANERO, JEE, JEE!]

¡JEE, compañero, jee, jee!

¡Un toro azul por el agua!

¡Ya apenas si se le ve!

-¿Queeé?

-¡Un toro por el mar, jee!

[DEL BARCO QUE YO TUVIERA]

DEL BARCO que yo tuviera,

serías la costurera.

Las jarcias, de seda fina;

de fina holanda, la vela.

-¿Y el hilo, marinerito?

Rafael Alberti

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54

-Un cabello de tus trenzas.

[RECUÉRDAME EN ALTA MAR]

RECUÉRDAME en alta mar,

amiga, cuando te vayas

y no vuelvas.

Cuando la tormenta, amiga,

clave un rejón en la vela.

Cuando alerta el capitán

ni se mueva.

Cuando la telegrafía

sin hilos ya no se entienda.

Cuando ya al palo-trinquete

se lo trague la marea.

Cuando en el fondo del mar

seas sirena.

ILUSIÓN

I

POR el alba,

una verde aspidistra clara.

¡Si me escapara de casa

y fuera al mar por retama…!

Retama para el florero

mío, que no tiene agua;

para el altar ultramar

de mi traje marinero,

para…

¡A la playa,

por las retamas saladas!

Marinero en tierra

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55

II

AL ALBA me fui,

volví con el alba.

Vuelvo,

chorreando mar,

a mi casa.

Amargo,

sin retama.

III

¡TRAJE mío, traje mío,

nunca te podré vestir,

que al mar no me dejan ir!

Nunca me verás, ciudad,

con mi traje marinero.

Guardado está en el ropero,

ni me lo dejan probar.

Mi madre me lo ha encerrado,

para que no vaya al mar.

[LA MAR DEL PUERTO VIENE]

LA MAR del Puerto viene

negra y se va.

¿Sabes adónde va?

¡No lo sé yo!

De blanco, azul y verde,

vuelve y se va.

¿Sabes adónde va?

¡Sí lo sé yo!

[SOL NEGRO]

SOL negro.

Rafael Alberti

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56

De una mar, de una mar muerta,

la empujó un mal viento.

Carabela negra,

cargada, hundida de huesos.

Mar negro.

[OJOS TRISTES, POR LA BANDA]

OJOS tristes, por la banda

de babor… ¿Adónde irán?

-¿Adónde van,

capitán?

Ojos tristes, que verán

las costas que otros no vean…

-Sin rumbo van.

…Mis ojos tristes, sin rumbo…

[MURALLAS AZULES, OLAS]

MURALLAS azules, olas,

del África, van y vienen.

Cuando van…

¡Ay, quién con ellas se fuera!

¡Ay, quién con ellas volviera!

Cuando vuelven…

LA VIRGEN DE LOS MILAGROS

(PROCESIÓN)

LA VIRGEN de los Milagros

es la patrona del Puerto.

Para el ocho de septiembre,

Marinero en tierra

57

57

se asoma al balcón del río.

Las aguas del Guadalete,

soñando, van de verbena.

San Alejandro, alto puente,

biznaga de farolillos.

La Virgen de los Milagros

era una Virgen guerrera.

Bajó del cielo a la frente

coronada de un castillo.

La playa azul del Atlántico

es un clavel negro y frío.

El faro verde de Cádiz

le raya de añil la arena.

La Virgen de los Milagros

no baja nunca a las playas.

San Fernando manda al Puerto

una lancha cañonera.

RIBERA

Ojos míos, ¿quién habría

detrás de la celosía?

¿Alguna niña bordando

amores de contrabando

para la marinería?

¡Ojitos que estáis mirando,

abrid vuestra celosía,

que estoy de amores penando!

Ojos míos, ¿quién habría

detrás de la celosía?

[SIN NADIE, EN LAS BALAUSTRADAS]

SIN nadie, en las balaustradas,

mi niña virgen del mar

Rafael Alberti

58

58

borda las velas nevadas.

¡Ay que vengo, que yo vengo

herido, en una fragata,

sin nadie, mi vida, huyendo

de tu corazón pirata!

¡De prisa, mi marinera!

Que un jirón de tu bordado

haga que yo no me muera.

[¿QUÉ PIENSAS TÚ JUNTO AL RÍO?]

¿QUÉ piensas tú junto al río,

Marinero en tierra

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59

La sirenilla cristiana,

gritando su pregonar

de tarde, noche y mañana.

…aaaa!

¡De los naranjos del mar!

EL REY DEL MAR

I

Los marineros lo han visto

llorar por la borda, fiero.

¡Por las sirenas malditas,

matádmelo, marineros!

Que él quiere ser rey del mar

y yo también quiero serlo.

II

¡Mis hombros de hombre de mar.!

(Un manto de agua salada,

para vosotros, mis hombros.)

¡Mi frente de rey del mar!

(Una corona de algas,

para ti, mi sola frente.)

MAR

EN LAS noches, te veo

como una colgadura

del mirabel del sueño.

Asomadas a ella,

velas como pañuelos

me van diciendo adiós

a mí, que estoy durmiendo.

Rafael Alberti

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60

[¡QUIÉN CABALGARA EL CABALLO!]

¡QUIÉN cabalgara el caballo

de espuma azul de la mar!

De un salto,

¡quién cabalgara la mar!

¡Viento, arráncame la ropa!

¡Tírala, viento, a la mar!

De un salto,

quiero cabalgar la mar.

¡Amárrame a tus cabellos,

crin de los vientos del mar!

De un salto,

quiero ganarme la mar.

[YA SE FUE LA MARINERA]

YA SE fue la marinera

que a ver vino al marinero,

nacida en la Normandía

y desterrada al mar Muerto.

Como ofrenda le traía

sus dos senos grises, yertos,

una manzana podrida

y un pez con cinco agujeros.

Mar muerta tiene que ser

la que no da frutos buenos,

sirena de Normandía,

flotando sobre el mar Muerto.

[SI YO NACÍ CAMPESINO]

SI Yo nací campesino,

si yo nací marinero,

¿por qué me tenéis aquí,

Marinero en tierra

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61

si este

aquí yo no lo quiero?El mejor día, ciudad

a quien jamás he querido,

el mejor día -¡silencio!-

habré desaparecido.

[A LA ESTEPA UN VIENTO SUR]

A LA estepa un viento sur

convirtiéndola está en mar.

¡Alegría!

Ya la mar está a la vista.

¡Alegría!

Pronto voy a navegar.

¡Alegría!

Ya mi sueño marinero

¡alegría!- va a zarpar.

Rafael Alberti

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62

FUNERALES

¡PESCADORES, pescadores,

lanzad el arpón al viento

y en banderas sin colores

izad vuestro sentimiento!

Lloren los ojos del puente

las aguas de treinta ríos;

que el puño de la corriente

rompa en el mar los navíos.

¡Lampiños guardias marinas,

que alegres guardáis las olas,

giman las negras bocinas

y callen las caracolas!

¡Marineras, marineras,

mujeres del aire frío,

regad vuestras cabelleras

negras por el playerío!

¡Sal, hortelana, del mar,

flotando, sobre tu huerto,

desnuda, para llorar

por el marinero muerto!

Llueve sobre el agua, llueve

nieve negra de alga fría.

Entre glaciares de nieve,

abierta, la tumba mía.

¡Funerales de las olas!

¡El viento, en los arenales!

Entre apagadas farolas

se hunden mis funerales.

[SI MI VOZ MURIERA EN TIERRA]

SI mi voz muriera en tierra,

llevadla al nivel del mar

y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar

y nombradla capitana

de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada

con la insignia marinera:

sobre el corazón un ancla

y sobre el ancla una estrella

y sobre la estrella el viento

y sobre el viento la vela!

junto al mar que entra en tu río?

-Aquellas torres tan altas,

no sé si torres de iglesia

son, o torres de navío.

-Torres altas de navío.

EL PILOTO PERDIDO

¡TORRERO, que voy perdido

y está apagado tu faro!

Noroeste. Nada claro

por el cielo, ¡y te has dormido!

¡Que se ha dormido el torrero

y nadie del astillero

talar su sueño ha querido!

¡Corre, ve, viento marero,

y dile a algún marinero

que el faro no está encendido!

LA SIRENILLA CRISTIANA

…AAAA!

¡De los naranjos del mar!

de las tierras marineras:

el pantalón de campana,

la blusa azul ultramar

y la cinta milagrera.

-¿Adónde vas, marinero,

por las calles de la tierra?

-¡Voy por las calles del mar!

[COLGADURA, NO MURALLA]

COLGADURA, no muralla,

pone a tu calle la mar.

Sal.

Una ciudad marinera

quiere a tu casa arribar.

Sal.

Di que no, con tu bandera.

[¡NO PRUEBES TÚ LOS LICORES!]

¡NO PRUEBES tú los licores!

¡Tú no bebas!

¡Marineros bebedores,

los de las obras del puerto,

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